Febrero 2017 - Coolmedialab

La infancia de Carla Simón conmueve en la Berlinale

Con todo el respecto a los ganadores del Oso de Oro y demás laureles vistosos de la Berlinale, esta edición del festival internacional de cine ha supuesto la confirmación de una nueva voz en el cine facturado en nuestro país. Carla Simón, debutante en la dirección de largos, se alzó con los reconocimientos a mejor ópera prima en la Sección Oficial y Gran premio del jurado a Mejor Película en Generación Kplus por su honesta obra autobiográfica Estiu 1993 (Verano 1993). La directora catalana relata en su delicada y pequeña primera película, las vacaciones con su familia adoptiva tras el fallecimiento de sus padres, cuando tan sólo contaba seis años de edad.

La hermosa e intimista trama sobre el duelo en la infancia se codea en el palmarés con el Oso de Oro a On body and soul, de Ildikó Enyedi. Los galardones a la directora húngara confirman el músculo de la cinematografía del país magiar, que hace dos años acumulaba parabienes con El hijo de Saúl, de László Nemes, Gran Premio del Jurado en Cannes 2015, Globo de Oro y Óscar al mejor largometraje extranjero 2016. La película que ahora ha sido premiada en Berlín es la primera de la realizadora en 18 años. Crítica y jurado coincidían en el reconocimiento, pues la delicada historia de amor entre el director discapacitado de un matadero y una recién empleada, también se alzaba con el premio Fipresci. En el contexto de una Berlinale muy politizada, donde día sí día también Trump y el Brexit se repudiaban en declaraciones a los medios, Enyedi aprovechó para criticar abiertamente al gobierno del conservador Viktor Orbán y para ensalzar el trabajo del organismo húngaro de apoyo al cine.

Tango finlandés y ritmos urbanos de Kinshasa

El Oso de Plata a la mejor dirección fue para Aki Kaurismäki, por The Other Side of Hope. La tragicomedia de humor absurdo y humanidad desbordante sobre un refugiado sirio deparó uno de los mejores momentos, sino el mejor, de la ronda de ruedas de prensa de esta edición del festival, con uno de sus actores, Sakari Kuosmanen, entonando un tango finlandés, secundado en los coros por el veterano director. La película es la segunda entrega de una trilogía sobre la inmigración que arrancó en 2011 con Le Havre

El Gran Premio del Jurado fue para Felicity, del cineasta franco-senegalés Alain Gomis. La película aborda la gesta de una cantante de Kinshasa que tiene que reunir fondos para pagar la operación de su hijo después de un grave accidente de tráfico.

El premio a mejor actor fue para Georg Friedrich, que en la coproducción germano noruega Bright nights, interpreta a un ingeniero civil austríaco que trata de retomar el contacto con el hijo de 14 años del que nunca se ha ocupado. La coreana Kim Minhee, conocida de los espectadores por su papel en The Handmaiden, de Park Chan Wook, se alzó con el galardón a mejor actriz, por la película de Hong Sangsoo On the beach at night alone. La propuesta tiene ecos biográficos. Minhee y Sangsoo mantuvieron un affaire que convulsionó la prensa coreana. Y en el drama íntimo proyectado en Berlín se retrata el proceso de recuperación emocional de una actriz tras su ruptura sentimental con un director de cine.

Odios, fobias y represiones varias

El reconocimiento al mejor guión fue a los chilenos Sebastián Lelio y Gonzalo Maza, por Una mujer fantástica. El tándem llamó al escenario a su protagonista, la actriz y cantante lírica transgénero Daniela Vega, que insufla vida y dignidad al personaje de una transexual repudiada por la familia de su amado. Lelio, que ya demostró en 2013 con Gloria su maestría en el sondeo del alma femenina, clamó que en estos tiempos aciagos “hemos de luchar con belleza, con elegancia y poesía”. Así lo hace su película.

El premio al mejor documental fue para Istiyad Ashbah, en la que el director palestino Raed Andoni decide enfrentar los fantasmas del cautiverio que sufrió a los 18 años. Cientos de miles de palestinos han padecido experiencias traumáticas entre los muros del centro de interrogación israelí Al-Moskobiya. La película trata de analizar, con la ayuda de otros ex prisioneros, qué impacto tendrán esas experiencias en las sociedades del futuro.

El Oso de Plata a la mejor contribución artística fue para Dana Bunescu, montadora de Ana, mon Amour!, un drama romántico dirigido por Calin Peter Netzer, ganador del Oso de Oro en 2013 por Madre e hijo. En esta ocasión, el director rumano rastrea las represiones y tabúes de la sociedad de su país a través de una relación amorosa dañada por una tóxica codependencia. Por último, al Premio Alfred Bauer fue a parar a la curtida cineasta polaca Agnieszka Holland por Pokot, un thriller ecológico del que el jurado destacó su capacidad para alterar nuestras convicciones morales e invitar a reinventar la definición de héroe y villano.

Begoña Donat. Berlín

Créditos Fotos: Press book Festival (Estiu 1993; Fotograma de Pokot; Fotograma de Ana, mon amour; Fotograma de Felicity; Fotograma de Bright Nights donde aparece Georg Friedrich, premio al mejor actor; La directora de On Body and Soul, Ildikó Enyedi; Fotograma de On the beach at night alone, donde aparece Kim Minhee, premio a la mejor actriz; Fotograma de Una mujer fantástica; Aki Kaurismaki)