Monica Moyano, autor en Coolmedialab

La infancia de Carla Simón conmueve en la Berlinale

Con todo el respecto a los ganadores del Oso de Oro y demás laureles vistosos de la Berlinale, esta edición del festival internacional de cine ha supuesto la confirmación de una nueva voz en el cine facturado en nuestro país. Carla Simón, debutante en la dirección de largos, se alzó con los reconocimientos a mejor ópera prima en la Sección Oficial y Gran premio del jurado a Mejor Película en Generación Kplus por su honesta obra autobiográfica Estiu 1993 (Verano 1993). La directora catalana relata en su delicada y pequeña primera película, las vacaciones con su familia adoptiva tras el fallecimiento de sus padres, cuando tan sólo contaba seis años de edad.

La hermosa e intimista trama sobre el duelo en la infancia se codea en el palmarés con el Oso de Oro a On body and soul, de Ildikó Enyedi. Los galardones a la directora húngara confirman el músculo de la cinematografía del país magiar, que hace dos años acumulaba parabienes con El hijo de Saúl, de László Nemes, Gran Premio del Jurado en Cannes 2015, Globo de Oro y Óscar al mejor largometraje extranjero 2016. La película que ahora ha sido premiada en Berlín es la primera de la realizadora en 18 años. Crítica y jurado coincidían en el reconocimiento, pues la delicada historia de amor entre el director discapacitado de un matadero y una recién empleada, también se alzaba con el premio Fipresci. En el contexto de una Berlinale muy politizada, donde día sí día también Trump y el Brexit se repudiaban en declaraciones a los medios, Enyedi aprovechó para criticar abiertamente al gobierno del conservador Viktor Orbán y para ensalzar el trabajo del organismo húngaro de apoyo al cine.

Tango finlandés y ritmos urbanos de Kinshasa

El Oso de Plata a la mejor dirección fue para Aki Kaurismäki, por The Other Side of Hope. La tragicomedia de humor absurdo y humanidad desbordante sobre un refugiado sirio deparó uno de los mejores momentos, sino el mejor, de la ronda de ruedas de prensa de esta edición del festival, con uno de sus actores, Sakari Kuosmanen, entonando un tango finlandés, secundado en los coros por el veterano director. La película es la segunda entrega de una trilogía sobre la inmigración que arrancó en 2011 con Le Havre

El Gran Premio del Jurado fue para Felicity, del cineasta franco-senegalés Alain Gomis. La película aborda la gesta de una cantante de Kinshasa que tiene que reunir fondos para pagar la operación de su hijo después de un grave accidente de tráfico.

El premio a mejor actor fue para Georg Friedrich, que en la coproducción germano noruega Bright nights, interpreta a un ingeniero civil austríaco que trata de retomar el contacto con el hijo de 14 años del que nunca se ha ocupado. La coreana Kim Minhee, conocida de los espectadores por su papel en The Handmaiden, de Park Chan Wook, se alzó con el galardón a mejor actriz, por la película de Hong Sangsoo On the beach at night alone. La propuesta tiene ecos biográficos. Minhee y Sangsoo mantuvieron un affaire que convulsionó la prensa coreana. Y en el drama íntimo proyectado en Berlín se retrata el proceso de recuperación emocional de una actriz tras su ruptura sentimental con un director de cine.

Odios, fobias y represiones varias

El reconocimiento al mejor guión fue a los chilenos Sebastián Lelio y Gonzalo Maza, por Una mujer fantástica. El tándem llamó al escenario a su protagonista, la actriz y cantante lírica transgénero Daniela Vega, que insufla vida y dignidad al personaje de una transexual repudiada por la familia de su amado. Lelio, que ya demostró en 2013 con Gloria su maestría en el sondeo del alma femenina, clamó que en estos tiempos aciagos “hemos de luchar con belleza, con elegancia y poesía”. Así lo hace su película.

El premio al mejor documental fue para Istiyad Ashbah, en la que el director palestino Raed Andoni decide enfrentar los fantasmas del cautiverio que sufrió a los 18 años. Cientos de miles de palestinos han padecido experiencias traumáticas entre los muros del centro de interrogación israelí Al-Moskobiya. La película trata de analizar, con la ayuda de otros ex prisioneros, qué impacto tendrán esas experiencias en las sociedades del futuro.

El Oso de Plata a la mejor contribución artística fue para Dana Bunescu, montadora de Ana, mon Amour!, un drama romántico dirigido por Calin Peter Netzer, ganador del Oso de Oro en 2013 por Madre e hijo. En esta ocasión, el director rumano rastrea las represiones y tabúes de la sociedad de su país a través de una relación amorosa dañada por una tóxica codependencia. Por último, al Premio Alfred Bauer fue a parar a la curtida cineasta polaca Agnieszka Holland por Pokot, un thriller ecológico del que el jurado destacó su capacidad para alterar nuestras convicciones morales e invitar a reinventar la definición de héroe y villano.

Begoña Donat. Berlín

Créditos Fotos: Press book Festival (Estiu 1993; Fotograma de Pokot; Fotograma de Ana, mon amour; Fotograma de Felicity; Fotograma de Bright Nights donde aparece Georg Friedrich, premio al mejor actor; La directora de On Body and Soul, Ildikó Enyedi; Fotograma de On the beach at night alone, donde aparece Kim Minhee, premio a la mejor actriz; Fotograma de Una mujer fantástica; Aki Kaurismaki)

El cine asiático se concentra y proyecta al mundo desde Macao

El director indio Shekhar Kapur se enorgullece del vigor que ha adquirido el cine asiático en los últimos tiempos. En su opinión, el audiovisual facturado en el continente tiene una narrativa única, donde las tramas adquieren una trascendencia épica y se plantean más preguntas que respuestas. De ahí que, como ha compartido en rueda de prensa esta mañana, haya aceptado presidir el jurado de la primera edición de un festival que pretende ser plataforma del talento oriental, el IFFAM de Macao.

La nueva muestra internacional está programada entre el 8 y el 13 de diciembre y consta de una sección competitiva en la que participan 12 películas procedentes de Japón, Francia, Argentina, México, Brasil, China, India, Reino Unido, Rusia y Portugal.

La película inaugural es la ópera prima del coreógrafo francés Angelin Preljocaj, Polina. Basada en la novela gráfica homónima de Bastien Vivès, relata la evolución personal de una bailarina del Bolshoi hacia la danza contemporánea. El drama supone también el debut como actriz de la bailarina rusa del Mariinsky de San Petersburgo Anastasia Shevtsova, y reserva un papel secundario a Juliette Binoche, que ya hizo sus pinitos en el baile con el coreógrafo inglés Akram Khan.

Tigres, dragones

El festival pidió permiso a Ang Lee para utilizar el título de la película con la que en 2000 alcanzó reputación internacional, Tigre y dragón, para bautizar dos secciones paralelas. Hidden Dragons reúne una selección de las últimas tendencias en el cine de género asiático, mientras que Crouching Tigers es un laboratorio en el que 12 selectos cineastas podrán presentar sus nuevos proyectos a potenciales productores y distribuidores.

En total se han programado nueve dragones, entre los que destaca el thriller Toro, del catalán Kike Maíllo, que se codea con títulos que pronto asomarán a nuestra cartelera, como la cinta de zombies The Girl with All The Gifts, protagonizada por Glenn Close y Gemma Arterton, y cuyo estreno en España está previsto el 27 de enero.

Por su parte, entre los tigres convocados destacan el danés Nicolas Winding Refn, que presentará su nueva propuesta, un thriller de espías ambientado en Tokio que ha declarado estará influido por la literatura de Ian Fleming y William S. Burroughs, y el español Raúl Cerezo, que intentará poner en pie su ópera prima, Los ancianos.

Picas españolas

Otra presencia patria es la de Un monstruo viene a verme, el emocionante relato que J. A. Bayona ha urdido a partir del material literario de Patrick Ness, la voz de Liam Neeson y las interpretaciones de Felicity Jones y Sigourney Weaver, y que se ha programado en una sesión especial el sábado, 10 de diciembre.

La película que completa la embajada audiovisual de nuestro país en Macao es la coproducción junto a Italia El bueno, el feo y el malo (Sergio Leone, 1966), elección realizada por el director de culto hongkonés Johnnie To en el marco de la sección Crossfires, que engloba 12 clásicos elegidos por los más relevantes directores del Asia oriental, John Woo, Tsui Hark, Ann Hui, Sono Sion, Kiyoshi Kurosawa, Park Chan Wook, Choi Dong Hoon y Lu Chuan.

Palabras mayores

La terna de películas programadas se completa con la sección Best of Fest Panorama, que como su nombre indica, es un surtido de lo mejorcito exhibido en festivales de todo el mundo. Ahí estará el chileno Pablo Larraín por partida doble, con Neruda y Jackie, por la que Noah Oppenheim ganó el premio al mejor guión en la Mostra de Venecia; Personal Shopper, que le supuso el galardón al mejor director en el pasado Cannes al francés Olivier Assayas; la aclamada comedia alemana Toni Erdmann, de Maren Ade; o las gemas de Sundance Indignation, basada en el último libro de Philip Roth, y Manchester by the Sea, que le augura la nominación al Oscar a mejor actor a un trágico y contenido Casey Affleck.

En las actividades paralelas se han convocado dos master class. La primera será impartida por el productor italiano Gianni Nunnari, responsable de Se7en (David Fincher, 1995), las dos entregas de 300 y tres títulos de Martin Scorsese, The Departed, Shutter Island y la inminente Silencio, que llegará a nuestras pantallas el 6 de enero.

La segunda desvelará los entresijos del trabajo del prolífico director, actor, guionista y productor estadounidense Tom McCarthy, quien tras alzarse con los premios a mejor película y guión en los últimos Oscar por Spotlight, está produciendo y dirigiendo la serie de Netlix 13 Reasons Why, cuyo estreno está previsto nuestro país en marzo.

Por último, y también con fecha cerrada en España, el festival concede el premio Asian Blockbuster of the Year al último fenómeno asiático, Train to Busan, la película coreana que ha arrasado este año con una taquilla de más de 80 millones de dólares sólo en su país de origen.

El filme de zombies supone el debut en el cine de acción real del director de animación Yeong Sang-ho y sus derechos ya han sido adquiridos por la francesa Gaumont para un remake en inglés.

Queda confirmado que, antes de dimitir abruptamente de su cargo como director artístico del IFFAM en noviembre pasado, Marco Mueller dejó hechos los deberes.

Begoña Donat. Macao.

 

Oscars y rockumentales en Toronto 2016

Dada la sobredimensionada programación del TIFF de Toronto, con 300 películas exhibidas en el espacio de 10 días, resulta difícil emplear una sola definición para aprehender el festival. En sus orígenes, en 1976, se autoproclamó como “festival de festivales”, y mantiene la dinámica de atesorar las más refulgentes joyas de Cannes, Venecia y Berlín, pero el grueso de la prensa prefiere referirse a la muestra canadiense como la antesala de los Oscar. Cierto es, dada la reputación de su olfato en la selección y el reconocimiento de ediciones anteriores, con dianas certeras como Carros de fuego (Hugh Hudson, 1981), American Beauty (Sam Mendes, 1999), Slumdog Millionaire (Danny Boyle, 2008) y 12 años de esclavitud (Steve McQueen, 2012), que antes de ver reconocida su valía con estatuillas varias, la vieron laureada por la audiencia canadiense con el Premio del Público. Esta edición, programada del 8 al 18 de septiembre, ya hay nombres señeros. El de Casey Affleck, trágico y contenido en el traumático drama familiar Manchester by the Sea, el de Joseph Gordon-Lewitt por su metamorfosis en Edward Snowden, el analista que reveló información clasificada de la Agencia Nacional de Seguridad en el biopic firmado por Oliver Stone, o el de Woody Harrelson, irreconocible como Lyndon B Jhonson, en LBJ, de Rob Reiner. Lamentablemente, no lo va a tener tan sencillo el actor y director Nate Parker con The Birth of A Nation, sobre una insurrección truncada en la Virginia esclavista de 1831. A pesar de que la controversia de la pasada edición de los Premios de la Academia por la ausencia de negros candidatos le favorece, como también lo hace el respaldo que recibió la película en Sundance, donde fue merecedora del Gran Premio del Jurado y el Premio del Público, un caso de violación en 1999 del que Parker ha sido acusado dinamita sus posibilidades en la contienda.

En el apartado a mejor actriz, Rebecca Hall toma posiciones con Christine, por su encarnación de la periodista de televisión Christine Chubbuck, tristemente célebre por cometer suicidio en directo en los años setenta, y Venecia ha impelido las candidaturas de Emma Stone, galardonada con la Copa Volpi por su papel en el musical romántico La La Land. y Natalie Portman, que calca el acento, el porte, la vulnerabilidad y la entereza de la viuda de Kennedy en los tres días posteriores al magnicidio en Jackie, el debut en inglés del chileno Pablo Larraín.

Entre las películas que los corrillos de la crítica elevan al olimpo de los Oscar 2016 se hallan proyectos firmados por directores foráneos. Así, el canadiense Denis Villeneuve, presto director de la secuela de Blade Runner (Ridley Scott, 1982), suena aquí por otra película de ciencia ficción, Invader, sobre una visita alienígena, y nuestro J.A. Bayona, por Un monstruo viene a verme, la emocionante fábula urdida a partir del material literario de Patrick Ness, la voz de Liam Neeson y las interpretaciones de Felicity Jones y Sigourney Weaver.

Cine afinado

Toronto anticipa los taquillazos del próximo curso cinematográfico, pero también las bandas sonoras que vamos a tararear. Tanto acompañados por la radio (o cualquier dispositivo en el que escuchemos música), como en los cines.

Pharrell Williams lo ha subrayado con un concierto en directo en las calles de Toronto en el que avanzó varios temas de la banda sonora que ha compuesto para el drama biográfico Hidden Figures. La cinta revela la historia oculta de un grupo de mujeres afroamericanas que se encargaron de los complejos cálculos matemáticos para las misiones de la NASA a principios de los sesenta, antes que este trabajo de análisis lo realizaran máquinas. Por cierto, el biopic supone una de las dos películas con las que la cantante de R&B Janelle Monáe da su salto al cine.

El TIFF también ha sido la plataforma elegida por Universal para presentar un adelanto de su próxima película de animación, ¡Canta!. El último filme de los responsables de Gru, mi villano favorito viene surtido de éxitos pop como Bad Romance, de Lady Gaga, Anaconda, de Nicki Minaj, y Kiss From a Rose, de Seal, que un grupo de animales interpreta en un concurso de canto.

Hasta aquí el terreno de la ficción. En el del rockumental, un año más, Toronto compila las principales referencias del género que, entre otras citas, aguardan a los asistentes al festival In-Edit de Barcelona. La película que clausurará el certamen catalán ya ha sido proyectada aquí, Gimme Danger, el rastreo que Jim Jarmusch le aplica a la banda de Iggy Pop, The Stooges.

Otros imperdibles de la génesis musical trasladados a imágenes son Justin Timberlake + The Tennessee Kids, donde Jonathan Demme repite en el retrato de un tour de conciertos tras la icónica Stop Making Sense, donde aglutinó tres noches de gira de Talking Heads en diciembre de 1983. Otro tanto hace Paul Dugdale, conocido por la documentación audiovisual de conciertos de Adele, Coldplay, One Direction, Lenny Kravitz o Mumford and Sons, con The Rolling Stones Olé Olé Olé! : A Trip Across Latin America, una road movie que culmina con el primer directo de Mick y los suyos en La Habana.

También hay perfiles en celuloide de los músicos de jazz John Coltrane y Lee Morgan, revelaciones como el nombre de El sexto Beatle, sobre los promotores del Mersey Side en el Liverpool de principios de los sesenta, y manifiestos políticos, caso de la denuncia del exilio de artistas de Mali a raíz de la demonización de la música por parte de los yihadistas en Mali Blues.

El cine y la música en imágenes más inminente se preludian un septiembre más en Toronto.

Begoña Donat

Toronto

El palmarés de Cannes divide a prensa y jurado

No ha habido quórum esta edición de Cannes entre la crítica y el jurado. La película que ha coronado el comité liderado por George Miller, I, Daniel Blake, de Ken Loach, no aparecía más que en las esperanzadas quinielas de la prensa británica. No así en las del resto del mundo, al tratarse de un drama social maniqueo que palidecía ante la calidad de películas más originales y arriesgadas programadas este año, caso de, por ejemplo, Paterson, de Jim Jarmusch, Toni Erdmann, de Maren Ade, Aquarius, de Kleber Mendonça Filho, o Elle, de Paul Verhoeven. Pero pesó la voluntad de concienciar y el cuasi octogenario director (cumple 80 años el próximo mes) se alzó con su segunda Palma de Oro. La primera se remonta a 2006, por El viento que agita la cebada. Si hace una década Loach y su guionista de cabecera, Paul Laverty, relataban la historia de dos hermanos que se unen al IRA en 1920, hoy la pareja protagonista es contemporánea, un carpintero viudo que tras un infarto lucha contra las trabas burocráticas del sistema de prestaciones y una joven madre soltera de dos hijos, también privada de ayudas sociales. Paradójicamente, el director había anunciado su retirada al completar su anterior filme, Jimmy’s Hall.

Sobre el podio, al recoger el galardón, Loach verbalizó su extrañeza por haber sido recompensado en un entorno tan volcado en el lujo. “Cuando hay desesperanza, la gente de la extrema derecha se aprovecha. Debemos decir que otro mundo es posible y necesario”, clamó.

El Gran Premio del Jurado a Xavier Dolan levantó mayor controversia, habida cuenta de la silba en la sala de prensa. Su adaptación de la obra de teatro de Jean-Luc Lagarce Juste la fin du monde es estridente hasta caer en la comedia involuntaria. Como Loach, el joven prodigio canadiense, que cuenta tan sólo 27 años, también repetía laurel, pues en 2014 recibió idéntico galardón, aquella vez ex aequo con el veterano Jean-Luc Godard. por Mommy. En el escenario, un emocionado Dolan agradeció el premio tomando prestadas unas palabras al escritor galo Anatole France: “Prefiero la locura del entusiasmo a la indiferencia de la sabiduría”.

También chocó y por más enconadas razones, el premio como mejor director a Olivier Assayas por su inasible Personal Shopper. Los medios se habían prodigado en abucheos durante el pase de prensa de esta película de fantasmas, pretendidamente profunda, ambientada en el mundo de la moda.

El reconocimiento le era concedido ex aequo con Cristian Mungiu que en su drama familiar Graduación disecciona con precisión la corrupción que asola a Rumanía en cada uno de sus estratos sociales.

La iraní The Salesman, de Asghar Farhadi, también fue recompensada. Y por partida doble, en el apartado de guión y en el de mejor actor, concedido al Shahab Hosseini. Hace cuatro años, este mismo tándem trabajó de manera conjunta en Nader y Simín, una separación, y la colaboración les supuso, a Hosseini el Globo de Oro a Mejor Actor, y a Farhadi, el Óscar a mejor película extranjera.

No hay visita de Andrea Arnold a Cannes en la que no se lleve el Premio del Jurado bajo el brazo. Así sucedió en 2006 con Red Road, en 2009, con Fish tank, y ahora ha tenido una nueva reválida con su road movie sobre el reverso del sueño americano American Honey. El premio deja un sabor amargo, como de consolación, entre las voces que apuntaban a un palmarés femenino en esta edición del festival, puesto que hasta el día del veredicto, el nombre de Arnold se pronunciaba conjuntamente al de la alemana Maren Ade, que con su comedia Toni Erdmann, apuntaba hacia la Palma de Oro. Pero no fue así. Como tampoco cayó en manos de su protagonista, Sandra Hüller, el premio a la mejor actriz. Ni en el de Sonia Braga por Aquarium, Isabelle Huppert por Elle, de Dries Verhoeven o incluso Kristen Stewart por Personal Shopper. El reconocimiento recayó, en cambio, en Jaclyn Rose por su papel de una matriarca de un clan de tráfico de drogas en un suburbio de Manila en Ma’Rosa, de Brillante Mendoza. La película tiene mucha resonancia en su país de origen, donde se ha votado recientemente en masa a Rodrigo Duterte como presidente con un programa que promete una dura cruzada contra el crimen en el tráfico de drogas.

Quizás un Cannes coherente en la denuncia social, pero no así en la defensa de la calidad y la innovación artísticas.

Begoña Donat. Cannes

Cannes apuesta sobre seguro

Hacía 37 años que Woody Allen no pisaba Cannes, al menos su festival de cine. Desde que en 1979 estrenó su hoy considerado clásico Manhattan, no había vuelto a aventurar un nuevo trabajo ante los 5.000 periodistas acreditados en la cita cinematográfica más importante del mundo. La película que hace la número 47 en su estajanovista carrera es una comedia romántica ambientada en los años treinta y constituye la decimocuarta ocasión que el octogenario director presenta uno de sus trabajos en La Croisette. Esta edición está marcada, precisamente, por la apuesta sobre seguro en la selección de la sección oficial. Sólo cuatro de los 21 cineastas en liza compiten por primera vez. Y ninguno de ellos lo hace con una ópera prima, como sí sucedió el año pasado con la premiada película húngara El hijo de Saul. Entre los poquísimos que debutan está Alain Guiraudie, que como hiciera en El desconocido del lago, repite en Rester Vertical con la exhibición explícita de cópulas homosexuales.

Entre los reincidentes, ahí están primeros espadas del cine como Pedro Almódovar que si bien hacía un lustro que no optaba a la Palma de Oro, ya lo había hecho en el pasado con cuatro de sus títulos, Todo sobre mi madre, Volver, Los abrazos rotos y La piel que habito.

Bruno Dumont y Nicole García hacía seis años que no pujaban por el gran premio. Esta vez, el impredecible belga trae Ma loute, lo que ha venido en denominar una “comedia social nórdica”. La francesa, presente en Cannes en cuatro ocasiones como actriz y en tres como directora, se ha decantado en cambio por poner imágenes a una novela de la italiana Milena Agus que relata una historia de amor apasionada e imposible en la austera Cerdeña de los años treinta. La película está protagonizada por Marion Cotillard, que hará doblete en el festival con el salto al cine francés del enfant terrible canadiense, Juste la fin du monde. La película también es una adaptación, en este caso de una obra de teatro de Jean-Luc Lagarce. El surcoreano Park Chan-wook hace otro tanto con la novela de Sarah Waters Fingersmith, que en The Handmaiden traslada el thriller lésbico de la Inglaterra victoriana a la Korea ocupada por los japoneses. Su filme se encuentra entre los ocho que no han sido facturados en Europa.

En esta liga allende el Viejo Continente se encuentra el filipino Brillante Mendoza, que regresa con una incursión en los suburbios de Manila y el menudo de droga en Ma’Rosa, tras ganar el premio a la mejor direcciónn en 2009 por Kinatay, que también incidía en el submundo criminal. Desde Irán, Asghar Farhadi reincide en el retrato de la deriva de individuos sometidos a presión social. En este caso, en The Salesman, asistiremos al estallido violento de una pareja. Brasil concursa con Aquarius, una película que vive y respira el carisma de su protagonista, Sonia Braga.

Made in USA

Los embajadores estadounidenses de esa nimia representación son Sean Penn, Jim Jarmusch y Jeff Nichols. El sempiterno rebelde de Hollywood dirige The Last Face, la historia de amor entre una médica humanitaria y el director de una organización de ayuda internacional, interpretados por su cacareada ex, Charlize Theron, y nuestro Javier Bardem. Los protagonistas del nuevo título de Jim Jarmusch, Paterson, se hallan, en cambio, en la rampa de salida al estrellato: Adam Driver, el nuevo villano de la saga Star Wars y la iraní Golshifteh Farahani, fichada en la próxima entrega de Piratas del Caribe. No será el único título que el director y rockero presente en Cannes. Fuera de competición estrena el rockumental sobre Iggy Pop Gimme Danger, con una proyección a medianoche como el año pasado se le reservó al oscarizado documental dedicado a Amy Winehouse. En cuanto a Nichols, el personalísimo autor no hace ni tres meses que estrenó en la Berlinale su aproximación a la ciencia ficción Midnight Special y ya presenta un nuevo giro a su cinematografía. Su Loving es una recreación del Caso Loving v. Virginia, una causa judicial en defensa de los derechos civiles de una pareja interracial en el Estados Unidos segregacionista de 1958.

 

Diversidad de género y de raza

A este respecto, si el año pasado la controversia era sobre la presencia femenina, este año la polémica versa en torno a la falta de diversidad racial entre los realizadores de la sección oficial. El hashtag aplicado en los Oscar ahora se tunea para el festival de la Riviera francesa en #CannesSoWhite.

Esta edición el cupo de directoras se ha cubierto con la selección de Andrea Arnold y Maren Ade. La inglesa se decanta por un cóctel de juventud, sexo, drogas y rock and roll en American Honey tras su elegante adaptación de Cumbres Borrascosas hace cinco años. La alemana narra en cambio una relación paterno-filial en Rumania. Por cierto, la nueva ola rumana cuenta este año con doble representación. Cristi Puiu participa con su fresco sobre las relaciones familiares Sierra Nevada y Cristian Mungiu con la semibiográfica Bacalaureat, sobre las aspiraciones universitarias truncadas de una joven. Mungiu ansia volver a ganar el galardón después de hacerlo en 2007 por Cuatro meses, tres semanas y dos días. Como también busca la reválida Mike Leigh con I, Daniel Blake, tras ganar la Palma de Oro en 1996 por Secretos y mentiras, y los hermanos Dardenne, que en este caso sería su tercer trofeo con el drama The Unknown Girl.

En el caso de Paul Verhoeven, su presencia con Elle, no sólo marca su regreso a Cannes, que inauguró en 1992 con Instinto básico, sino su debut en el cine francés con una Isabelle Huppert cuya interpretación ya ha sido calificada como la mejor de su carrera.

En los mentideros de la crítica también se comenta, con antelación a su estreno, el parecido de la trama de Neon Demon con el universo de Cisne negro (Darren Aronofsky, 2010). En este caso, el combinado de autodestrucción, glamour y horror retratado entonces en el mundo de la danza, es extrapolado por el danés Nicolas Winding Refn a las pasarelas. La película, entre el giallo y el terror, tiene como protagonista a Elle Fanning. Del mismo modo que el francés Olivier Assayas ha fichado a Kristen Stewart, con la que ya trabajó en Sils Maria, para su historia de fantasmas ambientada en el mundo de la moda Personal Shopper.

Todo esto y mucho más en un Cannes tomado por el mejor cine facturado en el mundo y por un despliegue de seguridad intimidante.

 

Begoña Donat. Cannes.

© Pictures: Elle, Neon Demon, Juste la fin du monde y Loving. Festival de Cannes. Stills films.

 

El cine de autor conquista Málaga

El Palmarés de esta 19 edición del Festival de Málaga ha reconocido el cine de autor patrio. La biznaga de oro ha sido contra todo pronóstico para el thriller “Callback”, del director Carlos Torras, que proyecta el lado más perturbador del sueño americano. Por otra parte, “La Próxima Piel” de Isa Campo e Isaki Lacuesta, la película que mejor acogida tuvo en esta decimonovena edición, se va a casa con cinco  de los principales galardones (Premio Mejor dirección; Actriz principal, para Emma Suárez; Montaje, para Domi Parra y el Premio de la crítica) y la esperanza que este reconocimiento le permita conseguir distribuidora. El público prefirió un tono más ligero y premió la comedia “La noche que mi madre mató a mi padre” de Inés París.   Los galardones a mejor interpretación recayeron en Emma Suárez y Martín Bacigalupo y Silvia Pérez Cruz recogió la biznaga a la mejor banda sonora por el largometraje sobre desahucios “Cerca de tu casa”.

Hacemos un repaso a los mejores momentos de esta decimonovena edición:

© Samuel de Román y María Aguilar para Coolmedia P.A

!Ave, Berlín!

Jury Photocall, Berlinale 2016

El compromiso político y social ha estado en el ADN de la Berlinale desde su forja hace 66 años. El festival de la capital alemana siempre ha incidido en el debate y en la concienciación. Y no sólo a través de su irrebatible programación, sino también en las actividades paralelas, que en años anteriores pusieron el acento en fragores de la actualidad contemporánea como la primavera árabe y la represión a los cineastas iraníes. Este año, la cita cinéfila no podía obviar la crisis de los refugiados. Como apuntan desde la organización, en 1951, fecha del inicio de la muestra, “había millones de refugiados alemanes y personas traumatizadas desplazadas en Europa”.

De manera coherente y consecuente, esta edición, entre otras iniciativas, se han distribuido en las proximidades de los cines buzones donde se urge a la audiencia e invitados a realizar donaciones destinadas al Centro de Víctimas de Tortura de Berlín. También se ha reservado un cupo de trabajo a una veintena de refugiados, uno de los food trucks apostados en las inmediaciones de Postdamer Palast servirá comida mediterránea en colaboración con la iniciativa para integrar a los asilados Über den Tellerrand kochen y la sección Generation, dedicada al público infantil, ha incluido a escolares refugiados entre el público que asiste a las proyecciones para propiciar su integración.

“Las películas y los festivales siempre actúan como sismógrafos; sostienen un espejo frente a la realidad y estimulan el diálogo”, justifica el director, Dieter Kosslick.

El debate sobre diferentes frentes de la actualidad está a flor de piel y se espoleará con títulos como Fuocoammare, documental de Gianfranco Rosi sobre la situación de los inmigrantes en la isla italiana de Lampedusa; la tunecina Hedi, que aborda los matrimonios concertados; y Soy Nero, de Rafi Pitts, ficción sobre la lucha que emprenden muchos inmigrantes mexicanos para obtener la nacionalidad estadounidense.

Las ruedas de prensa se anticipan sugestivas. Ya hoy, en la de la película que abre el festival, ¡Ave César!, de los hermanos Coen, uno de sus protagonistas, George Clooney, ha sido instado por un medio a rodar una secuela de Syriana (2005), y a implicarse como personaje público en la solución de los problemas que atenazan al globo, a lo que el actor y director avanzó que mañana tiene cita con Angela Merkel para abordar asuntos de calado.

Begoña Donat. Berlín.

11 febrero 2016

La Novia arrasa en los Premios Feroz

La Novia, de la directora Paula Ortiz, fue la ganadora absoluta de la 3ª edición de los Premios Feroz, los galardones de la crítica cinematográfica española . La película, protagonizada por Inma Cuesta, Asier Etxeandía y Alex García obtuvo 6 Zorros.

A los esperados Mejor Actor para Darín por Truman e Inma Cuesta por La Novia se sumaron los premios de mejor actor de reparto para Mario Casas, una merecedísima actriz 2ª para Luisa Gavasa por La Novia, Mejor Guion para Truman, Mejor Comedia para El Negociador y Mejor Cartel para Requisitos para ser una persona normal.

Créditos .- Pablo Ballesteros.

Tim Robbins visita Alcalá con “The actor’s gang”

Estuvimos con Tim Robbins en Alcalá de Henares en la presentación de “Sueño de una noche de verano”, de William Shakespeare. El actor participa en el Festival Clásicos, de la ciudad de Cervantes, con la compañía “The Actors’ Gang” que dirige desde hace más treinta años. A punto de estrenar una nueva serie de televisión con HBO. Músico, director, actor y gran activista político Robbins afirma que Hollywood solo le ofrece papeles que no le interesan, pero trabajo no le falta.

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Entrevista completa: http://goo.gl/IfYOat

Guerras de ayer y de hoy

Paradojas de la vida y de esta edición de Cannes. La película merecedora de la Palma de Oro fue la menos atendida por los medios en rueda de prensa. El día de la presentación de Dheepan, el festival había contraprogramado con un pase de prensa de la esperada, por controvertida, Love, de Gaspar Noé. La sala, habitualmente atestada, aparecía esquilmada por el reclamo de la película de erotismo en 3D que se proyectaba a esa hora en esa misma planta del Palais.

Dheepan no aparecía en las quinielas. Sonaban The Lobster, de Yorgos Lanthimos, The Assassin, de Hou Hsiao-hsien, Carol, de Todd Haynes, y Son of Saul, ópera prima de Laszlo Nemes, pero no esta fábula de redención y catarsis de un guerrero tamil refugiado en Francia. Su director, Jacques Audiard, que ya fue reconocido en 2009 con el Gran Premio del Jurado por Un profeta, escribió el guión hace cinco años. Le interesaba explorar la vida pasada de los trabajadores exiliados en Europa, “cómo vive la gente que nos vende rosas cuando estamos sentados en un café, de dónde proceden”.

La española Rossy de Palma, miembro del jurado presidido por los hermanos Coen, ahondó en la decisión de concederle el mayor premio de la muestra internacional: “Es cine real y nos sentimos profundamente afectados por lo que está sucediendo en el Mediterráneo”.

LOS TACONES DE LA DISCORDIA

La nota común al palmarés ha sido un reconocimiento a la calidad del cine francés, con galardones al mejor actor y a la mejor actriz, si bien en el apartado femenino fue ex aequo con Rooney Mara.

El veterano Vincent Lindon por su papel de un guardia de seguridad que ve cuestionados sus principios morales en La loi du marché, de Stéphane Brizé, se alzó con un merecido reconocimiento. Resultó cuestionable, en cambio, el premio a Emmanuelle Bercot, por Mon roi, de Maïwenn. Si Mara había de compartir el premio con otra compañera, esa debía haber sido su partenaire en el filme de Todd Haynes, Cate Blanchett, por cuanto el brillo de su actuación impecable se acentúa en las interacciones entre las dos protagonistas de este melodrama sobre un amor lésbico en la constreñida sociedad americana de los años cincuenta.

Rooney Mara no pudo asistir a la ceremonia. En su lugar acudió el director de esta adaptación de la novela de Patricia Highsmith El precio de la sal, que protagonizó, a su pesar, uno de los contratiempos más virales del festival. El día de su estreno, un grupo de mujeres fue expulsada de la alfombra roja por no calzar tacones.

El suceso, bautizado como heelgate, dio la vuelta al mundo, con desmentidos por parte de la organización y justificaciones en el excesivo celo del equipo de seguridad del festival. La mala pata, en sentido figurado y literal, es que el revuelo se desencadenó en una edición que, precisamente, pujaba por la igualdad de género en el cine, con la puesta en marcha de las primeras jornadas Women in Motion y la concesión, por primera vez en la historia del festival, del premio a toda una vida a una mujer, la directora Agnès Varda.

LUCHAS HISTÓRICAS Y COTIDIANAS

Si la Palma de Oro coronaba un trauma bélico del presente, el Gran Premio del Jurado y el Premio FIPRESCI hacían otro tanto con los del pasado. La angustiosa y lacerante Son of Saul relata las cuitas de un prisionero húngaro en el campo de concentración de Auschwitz integrado en una unidad Sonderkommando, que eran las encargadas de conducir a los judíos a las cámaras de gas y luego hacerse cargo de sus cuerpos y sus cenizas. Su director, Laszlo Nemes, debuta en el cine tras asistir durante dos años al reconocido realizador Béla Tarr.

Hou Hsiao-Hsien fue declarado el mejor director de esta edición por su lectura del wuxia en The Assassin. En su extensa trayectoria, que suma 21 títulos, el taiwanés no había afrontado nunca antes el género de las artes marciales. Y lo ha hecho con gusto estético y estático.

El Premio del Jurado recayó en el griego Yorgos Lanthimos, que tras Canino, premio Una cierta mirada en Cannes 2009, sigue demostrando la riqueza y surrealismo de su universo. The Lobster, su primer proyecto en inglés, es un relato distópico sobre un mundo futuro en el que los solteros son enviados a centros de rehabilitación donde si no encuentran una pareja en el plazo de 45 días son convertidos en animales salvajes.

Por último, el mexicano Michel Franco, tuvo el doble honor de ser laureado en el apartado de guión y por sus héroes, los hermanos Coen. Su segunda película, Chronic, cuenta con un reparto internacional liderado por Tim Roth para detallar lo que sucede puertas adentro cuando en un hogar irrumpe una enfermedad terminal. Y está contado con respeto y sin tapujos.

Begoña Donat. Cannes