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Toronto abraza el cine español

Cannes puede haber ninguneado el cine español en su última edición, con la única presencia patria en la Sección Oficial del presidente del jurado, Pedro Almodóvar. Pero no sucede así con el llamado festival de festivales, Toronto, que este año consta de una nutrida presencia de nuestro país en diferentes apartados de la muestra.

La 42 edición del TIFF, programada entre el 7 y el 17 de septiembre, viene marcada por la reducción del número de películas exhibidas en un 20%. De los cerca de 400 largos y cortos de 2016, se ha pasado a un total de 339 films de 74 orígenes distintos.

La embajada ibérica viene liderada por los últimos estrenos de Manuel Martín Cuenca y Fernando León de Aranoa. El primero ya ha sido arropada por la muestra canadiense con anterioridad, con el pase de La mitad de Óscar (2010) y Caníbal (2013). En su tercera visita presenta El autor, su adaptación de la primera novela de Javier Cercas, El móvil. Esta reflexión paródica sobre el oficio de escribir ha sido valorada por la programadora de Cine Iberoamericano del TIFF, Diana Sánchez, como una reflexión “sobre la noción abstracta del talento y la determinación cruda que impulsa a tantos creadores, a veces, a su propia caída”.

La nueva película de León de Aranoa también está basada en un libro, en este caso, autobiográfico. Loving Pablo se inspira en las memorias de la periodista mexicana Virginia Vallejo, amante de Pablo Escobar.

Tras su muerte en la serie de Netflix Narcos, el capo de la droga revive en la ficción en la piel de Javier Bardem, que sabe un rato de personalizar reversos tenebrosos. Sánchez aplaude que esta nueva indagación en el enigma de uno de los mayores criminales de la historia explore “el clima político y la sociedad corrupta que permitió el ascenso de Escobar, al tiempo que nos obliga a cuestionar nuestra propia fascinación con esta persona inescrutable”.

Completan la terna de directores consagrados Paco Plaza y Antonio Méndez Esparza. El valenciano visita el festival con su nueva cinta de terror, Verónica, ya estrenada en nuestro país y basada, libremente, en un caso real sucedido en Madrid ligado a sesiones de espiritismo. El madrileño, tras el espaldarazo del premio de la Semana de la Crítica en Cannes por su mirada naturalista sobre la migración mexicana en Aquí y allá, regresa con una segunda película rodada en Florida que se centra en la vida de una madre soltera y su hijo adolescente.

Romper mano en clase A

Y de los directores experimentados a los debutantes. Dos realizadores noveles muestran sus óperas primas en el TIFF, considerado entre los cuatro festivales de cine más importantes del mundo. Sus propuestas no pueden estar más en las antípodas. El estreno como director de largos de Sergio G. Sánchez, guionista de El orfanato (Juan Antonio Bayona, 2007), Lo imposible (Juan Antonio Bayona, 2012) y Palmeras en la nieve (Fernando González Molina, 2015), es una apuesta por el terror con reparto internacional. El secreto de Marrowbone está protagonizada por Anya Taylor-Joy, protagonista de La bruja (Robert Eggers, 2015) y nuevo fichaje de la saga X-Men, y Charlie Heaton, al que los espectadores reconocerán como uno de los protagonistas de la serie de Netflix Stranger Things.

El actor Gustavo Salmerón ha optado, en cambio, por romper mano en la dirección de largos con un documental donde se sirve de su propio clan para reflexionar sobre la historia de España. Muchos hijos, un mono y un castillo son los tres deseos que recién casada, pidió la madre del artista. Los tres se cumplieron. Ese es el punto de partida de un entrañable documental cimentado en un gran archivo de material audiovisual familiar donde se combinan los vídeos con el súper 8. La matriarca Julita, desopilante, excéntrica y amasadora de objetos de toda guisa, es el pivote de esta gema que se hizo con el Globo de Cristal a la mejor película documental en el último Festival de Karlovy Vary.

Piezas ilustradas

Las otras películas españolas que se presentan son dos cortometrajes. Aliens, de Luis López Carrasco es un retrato de Tesa Arranz, cantante de Los Zombies e icono de la Movida. La propuesta está filmado en lo-fi VHS y Video8 y combina poemas, recuerdos de la época y 500 pinturas de extraterrestres de la artista.

Por último, tras el éxito del thriller Que Dios nos perdone, Rodrigo Sorogoyen ha combinado el rodaje de su nueva película, El Reino, con la pieza corta Madre. El film, que ya acumula 15 premios en 9 de los 10 festivales en los que ha competido, aborda la inquietante llamada telefónica de un niño de siete años a su progenitora cuando el pequeño está de vacaciones con su ex marido por el País Vasco francés.

Begoña Donat. Toronto.

Fotografías: El autor, Loving Pablo, El secreto de Marrowbone & Muchos hijos, un mono y un castillo.

La infancia de Carla Simón conmueve en la Berlinale

Con todo el respecto a los ganadores del Oso de Oro y demás laureles vistosos de la Berlinale, esta edición del festival internacional de cine ha supuesto la confirmación de una nueva voz en el cine facturado en nuestro país. Carla Simón, debutante en la dirección de largos, se alzó con los reconocimientos a mejor ópera prima en la Sección Oficial y Gran premio del jurado a Mejor Película en Generación Kplus por su honesta obra autobiográfica Estiu 1993 (Verano 1993). La directora catalana relata en su delicada y pequeña primera película, las vacaciones con su familia adoptiva tras el fallecimiento de sus padres, cuando tan sólo contaba seis años de edad.

La hermosa e intimista trama sobre el duelo en la infancia se codea en el palmarés con el Oso de Oro a On body and soul, de Ildikó Enyedi. Los galardones a la directora húngara confirman el músculo de la cinematografía del país magiar, que hace dos años acumulaba parabienes con El hijo de Saúl, de László Nemes, Gran Premio del Jurado en Cannes 2015, Globo de Oro y Óscar al mejor largometraje extranjero 2016. La película que ahora ha sido premiada en Berlín es la primera de la realizadora en 18 años. Crítica y jurado coincidían en el reconocimiento, pues la delicada historia de amor entre el director discapacitado de un matadero y una recién empleada, también se alzaba con el premio Fipresci. En el contexto de una Berlinale muy politizada, donde día sí día también Trump y el Brexit se repudiaban en declaraciones a los medios, Enyedi aprovechó para criticar abiertamente al gobierno del conservador Viktor Orbán y para ensalzar el trabajo del organismo húngaro de apoyo al cine.

Tango finlandés y ritmos urbanos de Kinshasa

El Oso de Plata a la mejor dirección fue para Aki Kaurismäki, por The Other Side of Hope. La tragicomedia de humor absurdo y humanidad desbordante sobre un refugiado sirio deparó uno de los mejores momentos, sino el mejor, de la ronda de ruedas de prensa de esta edición del festival, con uno de sus actores, Sakari Kuosmanen, entonando un tango finlandés, secundado en los coros por el veterano director. La película es la segunda entrega de una trilogía sobre la inmigración que arrancó en 2011 con Le Havre

El Gran Premio del Jurado fue para Felicity, del cineasta franco-senegalés Alain Gomis. La película aborda la gesta de una cantante de Kinshasa que tiene que reunir fondos para pagar la operación de su hijo después de un grave accidente de tráfico.

El premio a mejor actor fue para Georg Friedrich, que en la coproducción germano noruega Bright nights, interpreta a un ingeniero civil austríaco que trata de retomar el contacto con el hijo de 14 años del que nunca se ha ocupado. La coreana Kim Minhee, conocida de los espectadores por su papel en The Handmaiden, de Park Chan Wook, se alzó con el galardón a mejor actriz, por la película de Hong Sangsoo On the beach at night alone. La propuesta tiene ecos biográficos. Minhee y Sangsoo mantuvieron un affaire que convulsionó la prensa coreana. Y en el drama íntimo proyectado en Berlín se retrata el proceso de recuperación emocional de una actriz tras su ruptura sentimental con un director de cine.

Odios, fobias y represiones varias

El reconocimiento al mejor guión fue a los chilenos Sebastián Lelio y Gonzalo Maza, por Una mujer fantástica. El tándem llamó al escenario a su protagonista, la actriz y cantante lírica transgénero Daniela Vega, que insufla vida y dignidad al personaje de una transexual repudiada por la familia de su amado. Lelio, que ya demostró en 2013 con Gloria su maestría en el sondeo del alma femenina, clamó que en estos tiempos aciagos “hemos de luchar con belleza, con elegancia y poesía”. Así lo hace su película.

El premio al mejor documental fue para Istiyad Ashbah, en la que el director palestino Raed Andoni decide enfrentar los fantasmas del cautiverio que sufrió a los 18 años. Cientos de miles de palestinos han padecido experiencias traumáticas entre los muros del centro de interrogación israelí Al-Moskobiya. La película trata de analizar, con la ayuda de otros ex prisioneros, qué impacto tendrán esas experiencias en las sociedades del futuro.

El Oso de Plata a la mejor contribución artística fue para Dana Bunescu, montadora de Ana, mon Amour!, un drama romántico dirigido por Calin Peter Netzer, ganador del Oso de Oro en 2013 por Madre e hijo. En esta ocasión, el director rumano rastrea las represiones y tabúes de la sociedad de su país a través de una relación amorosa dañada por una tóxica codependencia. Por último, al Premio Alfred Bauer fue a parar a la curtida cineasta polaca Agnieszka Holland por Pokot, un thriller ecológico del que el jurado destacó su capacidad para alterar nuestras convicciones morales e invitar a reinventar la definición de héroe y villano.

Begoña Donat. Berlín

Créditos Fotos: Press book Festival (Estiu 1993; Fotograma de Pokot; Fotograma de Ana, mon amour; Fotograma de Felicity; Fotograma de Bright Nights donde aparece Georg Friedrich, premio al mejor actor; La directora de On Body and Soul, Ildikó Enyedi; Fotograma de On the beach at night alone, donde aparece Kim Minhee, premio a la mejor actriz; Fotograma de Una mujer fantástica; Aki Kaurismaki)

Oscars y rockumentales en Toronto 2016

Dada la sobredimensionada programación del TIFF de Toronto, con 300 películas exhibidas en el espacio de 10 días, resulta difícil emplear una sola definición para aprehender el festival. En sus orígenes, en 1976, se autoproclamó como “festival de festivales”, y mantiene la dinámica de atesorar las más refulgentes joyas de Cannes, Venecia y Berlín, pero el grueso de la prensa prefiere referirse a la muestra canadiense como la antesala de los Oscar. Cierto es, dada la reputación de su olfato en la selección y el reconocimiento de ediciones anteriores, con dianas certeras como Carros de fuego (Hugh Hudson, 1981), American Beauty (Sam Mendes, 1999), Slumdog Millionaire (Danny Boyle, 2008) y 12 años de esclavitud (Steve McQueen, 2012), que antes de ver reconocida su valía con estatuillas varias, la vieron laureada por la audiencia canadiense con el Premio del Público. Esta edición, programada del 8 al 18 de septiembre, ya hay nombres señeros. El de Casey Affleck, trágico y contenido en el traumático drama familiar Manchester by the Sea, el de Joseph Gordon-Lewitt por su metamorfosis en Edward Snowden, el analista que reveló información clasificada de la Agencia Nacional de Seguridad en el biopic firmado por Oliver Stone, o el de Woody Harrelson, irreconocible como Lyndon B Jhonson, en LBJ, de Rob Reiner. Lamentablemente, no lo va a tener tan sencillo el actor y director Nate Parker con The Birth of A Nation, sobre una insurrección truncada en la Virginia esclavista de 1831. A pesar de que la controversia de la pasada edición de los Premios de la Academia por la ausencia de negros candidatos le favorece, como también lo hace el respaldo que recibió la película en Sundance, donde fue merecedora del Gran Premio del Jurado y el Premio del Público, un caso de violación en 1999 del que Parker ha sido acusado dinamita sus posibilidades en la contienda.

En el apartado a mejor actriz, Rebecca Hall toma posiciones con Christine, por su encarnación de la periodista de televisión Christine Chubbuck, tristemente célebre por cometer suicidio en directo en los años setenta, y Venecia ha impelido las candidaturas de Emma Stone, galardonada con la Copa Volpi por su papel en el musical romántico La La Land. y Natalie Portman, que calca el acento, el porte, la vulnerabilidad y la entereza de la viuda de Kennedy en los tres días posteriores al magnicidio en Jackie, el debut en inglés del chileno Pablo Larraín.

Entre las películas que los corrillos de la crítica elevan al olimpo de los Oscar 2016 se hallan proyectos firmados por directores foráneos. Así, el canadiense Denis Villeneuve, presto director de la secuela de Blade Runner (Ridley Scott, 1982), suena aquí por otra película de ciencia ficción, Invader, sobre una visita alienígena, y nuestro J.A. Bayona, por Un monstruo viene a verme, la emocionante fábula urdida a partir del material literario de Patrick Ness, la voz de Liam Neeson y las interpretaciones de Felicity Jones y Sigourney Weaver.

Cine afinado

Toronto anticipa los taquillazos del próximo curso cinematográfico, pero también las bandas sonoras que vamos a tararear. Tanto acompañados por la radio (o cualquier dispositivo en el que escuchemos música), como en los cines.

Pharrell Williams lo ha subrayado con un concierto en directo en las calles de Toronto en el que avanzó varios temas de la banda sonora que ha compuesto para el drama biográfico Hidden Figures. La cinta revela la historia oculta de un grupo de mujeres afroamericanas que se encargaron de los complejos cálculos matemáticos para las misiones de la NASA a principios de los sesenta, antes que este trabajo de análisis lo realizaran máquinas. Por cierto, el biopic supone una de las dos películas con las que la cantante de R&B Janelle Monáe da su salto al cine.

El TIFF también ha sido la plataforma elegida por Universal para presentar un adelanto de su próxima película de animación, ¡Canta!. El último filme de los responsables de Gru, mi villano favorito viene surtido de éxitos pop como Bad Romance, de Lady Gaga, Anaconda, de Nicki Minaj, y Kiss From a Rose, de Seal, que un grupo de animales interpreta en un concurso de canto.

Hasta aquí el terreno de la ficción. En el del rockumental, un año más, Toronto compila las principales referencias del género que, entre otras citas, aguardan a los asistentes al festival In-Edit de Barcelona. La película que clausurará el certamen catalán ya ha sido proyectada aquí, Gimme Danger, el rastreo que Jim Jarmusch le aplica a la banda de Iggy Pop, The Stooges.

Otros imperdibles de la génesis musical trasladados a imágenes son Justin Timberlake + The Tennessee Kids, donde Jonathan Demme repite en el retrato de un tour de conciertos tras la icónica Stop Making Sense, donde aglutinó tres noches de gira de Talking Heads en diciembre de 1983. Otro tanto hace Paul Dugdale, conocido por la documentación audiovisual de conciertos de Adele, Coldplay, One Direction, Lenny Kravitz o Mumford and Sons, con The Rolling Stones Olé Olé Olé! : A Trip Across Latin America, una road movie que culmina con el primer directo de Mick y los suyos en La Habana.

También hay perfiles en celuloide de los músicos de jazz John Coltrane y Lee Morgan, revelaciones como el nombre de El sexto Beatle, sobre los promotores del Mersey Side en el Liverpool de principios de los sesenta, y manifiestos políticos, caso de la denuncia del exilio de artistas de Mali a raíz de la demonización de la música por parte de los yihadistas en Mali Blues.

El cine y la música en imágenes más inminente se preludian un septiembre más en Toronto.

Begoña Donat

Toronto

Cannes apuesta sobre seguro

Hacía 37 años que Woody Allen no pisaba Cannes, al menos su festival de cine. Desde que en 1979 estrenó su hoy considerado clásico Manhattan, no había vuelto a aventurar un nuevo trabajo ante los 5.000 periodistas acreditados en la cita cinematográfica más importante del mundo. La película que hace la número 47 en su estajanovista carrera es una comedia romántica ambientada en los años treinta y constituye la decimocuarta ocasión que el octogenario director presenta uno de sus trabajos en La Croisette. Esta edición está marcada, precisamente, por la apuesta sobre seguro en la selección de la sección oficial. Sólo cuatro de los 21 cineastas en liza compiten por primera vez. Y ninguno de ellos lo hace con una ópera prima, como sí sucedió el año pasado con la premiada película húngara El hijo de Saul. Entre los poquísimos que debutan está Alain Guiraudie, que como hiciera en El desconocido del lago, repite en Rester Vertical con la exhibición explícita de cópulas homosexuales.

Entre los reincidentes, ahí están primeros espadas del cine como Pedro Almódovar que si bien hacía un lustro que no optaba a la Palma de Oro, ya lo había hecho en el pasado con cuatro de sus títulos, Todo sobre mi madre, Volver, Los abrazos rotos y La piel que habito.

Bruno Dumont y Nicole García hacía seis años que no pujaban por el gran premio. Esta vez, el impredecible belga trae Ma loute, lo que ha venido en denominar una “comedia social nórdica”. La francesa, presente en Cannes en cuatro ocasiones como actriz y en tres como directora, se ha decantado en cambio por poner imágenes a una novela de la italiana Milena Agus que relata una historia de amor apasionada e imposible en la austera Cerdeña de los años treinta. La película está protagonizada por Marion Cotillard, que hará doblete en el festival con el salto al cine francés del enfant terrible canadiense, Juste la fin du monde. La película también es una adaptación, en este caso de una obra de teatro de Jean-Luc Lagarce. El surcoreano Park Chan-wook hace otro tanto con la novela de Sarah Waters Fingersmith, que en The Handmaiden traslada el thriller lésbico de la Inglaterra victoriana a la Korea ocupada por los japoneses. Su filme se encuentra entre los ocho que no han sido facturados en Europa.

En esta liga allende el Viejo Continente se encuentra el filipino Brillante Mendoza, que regresa con una incursión en los suburbios de Manila y el menudo de droga en Ma’Rosa, tras ganar el premio a la mejor direcciónn en 2009 por Kinatay, que también incidía en el submundo criminal. Desde Irán, Asghar Farhadi reincide en el retrato de la deriva de individuos sometidos a presión social. En este caso, en The Salesman, asistiremos al estallido violento de una pareja. Brasil concursa con Aquarius, una película que vive y respira el carisma de su protagonista, Sonia Braga.

Made in USA

Los embajadores estadounidenses de esa nimia representación son Sean Penn, Jim Jarmusch y Jeff Nichols. El sempiterno rebelde de Hollywood dirige The Last Face, la historia de amor entre una médica humanitaria y el director de una organización de ayuda internacional, interpretados por su cacareada ex, Charlize Theron, y nuestro Javier Bardem. Los protagonistas del nuevo título de Jim Jarmusch, Paterson, se hallan, en cambio, en la rampa de salida al estrellato: Adam Driver, el nuevo villano de la saga Star Wars y la iraní Golshifteh Farahani, fichada en la próxima entrega de Piratas del Caribe. No será el único título que el director y rockero presente en Cannes. Fuera de competición estrena el rockumental sobre Iggy Pop Gimme Danger, con una proyección a medianoche como el año pasado se le reservó al oscarizado documental dedicado a Amy Winehouse. En cuanto a Nichols, el personalísimo autor no hace ni tres meses que estrenó en la Berlinale su aproximación a la ciencia ficción Midnight Special y ya presenta un nuevo giro a su cinematografía. Su Loving es una recreación del Caso Loving v. Virginia, una causa judicial en defensa de los derechos civiles de una pareja interracial en el Estados Unidos segregacionista de 1958.

 

Diversidad de género y de raza

A este respecto, si el año pasado la controversia era sobre la presencia femenina, este año la polémica versa en torno a la falta de diversidad racial entre los realizadores de la sección oficial. El hashtag aplicado en los Oscar ahora se tunea para el festival de la Riviera francesa en #CannesSoWhite.

Esta edición el cupo de directoras se ha cubierto con la selección de Andrea Arnold y Maren Ade. La inglesa se decanta por un cóctel de juventud, sexo, drogas y rock and roll en American Honey tras su elegante adaptación de Cumbres Borrascosas hace cinco años. La alemana narra en cambio una relación paterno-filial en Rumania. Por cierto, la nueva ola rumana cuenta este año con doble representación. Cristi Puiu participa con su fresco sobre las relaciones familiares Sierra Nevada y Cristian Mungiu con la semibiográfica Bacalaureat, sobre las aspiraciones universitarias truncadas de una joven. Mungiu ansia volver a ganar el galardón después de hacerlo en 2007 por Cuatro meses, tres semanas y dos días. Como también busca la reválida Mike Leigh con I, Daniel Blake, tras ganar la Palma de Oro en 1996 por Secretos y mentiras, y los hermanos Dardenne, que en este caso sería su tercer trofeo con el drama The Unknown Girl.

En el caso de Paul Verhoeven, su presencia con Elle, no sólo marca su regreso a Cannes, que inauguró en 1992 con Instinto básico, sino su debut en el cine francés con una Isabelle Huppert cuya interpretación ya ha sido calificada como la mejor de su carrera.

En los mentideros de la crítica también se comenta, con antelación a su estreno, el parecido de la trama de Neon Demon con el universo de Cisne negro (Darren Aronofsky, 2010). En este caso, el combinado de autodestrucción, glamour y horror retratado entonces en el mundo de la danza, es extrapolado por el danés Nicolas Winding Refn a las pasarelas. La película, entre el giallo y el terror, tiene como protagonista a Elle Fanning. Del mismo modo que el francés Olivier Assayas ha fichado a Kristen Stewart, con la que ya trabajó en Sils Maria, para su historia de fantasmas ambientada en el mundo de la moda Personal Shopper.

Todo esto y mucho más en un Cannes tomado por el mejor cine facturado en el mundo y por un despliegue de seguridad intimidante.

 

Begoña Donat. Cannes.

© Pictures: Elle, Neon Demon, Juste la fin du monde y Loving. Festival de Cannes. Stills films.

 

El cine de autor conquista Málaga

El Palmarés de esta 19 edición del Festival de Málaga ha reconocido el cine de autor patrio. La biznaga de oro ha sido contra todo pronóstico para el thriller “Callback”, del director Carlos Torras, que proyecta el lado más perturbador del sueño americano. Por otra parte, “La Próxima Piel” de Isa Campo e Isaki Lacuesta, la película que mejor acogida tuvo en esta decimonovena edición, se va a casa con cinco  de los principales galardones (Premio Mejor dirección; Actriz principal, para Emma Suárez; Montaje, para Domi Parra y el Premio de la crítica) y la esperanza que este reconocimiento le permita conseguir distribuidora. El público prefirió un tono más ligero y premió la comedia “La noche que mi madre mató a mi padre” de Inés París.   Los galardones a mejor interpretación recayeron en Emma Suárez y Martín Bacigalupo y Silvia Pérez Cruz recogió la biznaga a la mejor banda sonora por el largometraje sobre desahucios “Cerca de tu casa”.

Hacemos un repaso a los mejores momentos de esta decimonovena edición:

© Samuel de Román y María Aguilar para Coolmedia P.A

!Ave, Berlín!

Jury Photocall, Berlinale 2016

El compromiso político y social ha estado en el ADN de la Berlinale desde su forja hace 66 años. El festival de la capital alemana siempre ha incidido en el debate y en la concienciación. Y no sólo a través de su irrebatible programación, sino también en las actividades paralelas, que en años anteriores pusieron el acento en fragores de la actualidad contemporánea como la primavera árabe y la represión a los cineastas iraníes. Este año, la cita cinéfila no podía obviar la crisis de los refugiados. Como apuntan desde la organización, en 1951, fecha del inicio de la muestra, “había millones de refugiados alemanes y personas traumatizadas desplazadas en Europa”.

De manera coherente y consecuente, esta edición, entre otras iniciativas, se han distribuido en las proximidades de los cines buzones donde se urge a la audiencia e invitados a realizar donaciones destinadas al Centro de Víctimas de Tortura de Berlín. También se ha reservado un cupo de trabajo a una veintena de refugiados, uno de los food trucks apostados en las inmediaciones de Postdamer Palast servirá comida mediterránea en colaboración con la iniciativa para integrar a los asilados Über den Tellerrand kochen y la sección Generation, dedicada al público infantil, ha incluido a escolares refugiados entre el público que asiste a las proyecciones para propiciar su integración.

“Las películas y los festivales siempre actúan como sismógrafos; sostienen un espejo frente a la realidad y estimulan el diálogo”, justifica el director, Dieter Kosslick.

El debate sobre diferentes frentes de la actualidad está a flor de piel y se espoleará con títulos como Fuocoammare, documental de Gianfranco Rosi sobre la situación de los inmigrantes en la isla italiana de Lampedusa; la tunecina Hedi, que aborda los matrimonios concertados; y Soy Nero, de Rafi Pitts, ficción sobre la lucha que emprenden muchos inmigrantes mexicanos para obtener la nacionalidad estadounidense.

Las ruedas de prensa se anticipan sugestivas. Ya hoy, en la de la película que abre el festival, ¡Ave César!, de los hermanos Coen, uno de sus protagonistas, George Clooney, ha sido instado por un medio a rodar una secuela de Syriana (2005), y a implicarse como personaje público en la solución de los problemas que atenazan al globo, a lo que el actor y director avanzó que mañana tiene cita con Angela Merkel para abordar asuntos de calado.

Begoña Donat. Berlín.

11 febrero 2016

La Novia arrasa en los Premios Feroz

La Novia, de la directora Paula Ortiz, fue la ganadora absoluta de la 3ª edición de los Premios Feroz, los galardones de la crítica cinematográfica española . La película, protagonizada por Inma Cuesta, Asier Etxeandía y Alex García obtuvo 6 Zorros.

A los esperados Mejor Actor para Darín por Truman e Inma Cuesta por La Novia se sumaron los premios de mejor actor de reparto para Mario Casas, una merecedísima actriz 2ª para Luisa Gavasa por La Novia, Mejor Guion para Truman, Mejor Comedia para El Negociador y Mejor Cartel para Requisitos para ser una persona normal.

Créditos .- Pablo Ballesteros.

Tim Robbins visita Alcalá con “The actor’s gang”

Estuvimos con Tim Robbins en Alcalá de Henares en la presentación de “Sueño de una noche de verano”, de William Shakespeare. El actor participa en el Festival Clásicos, de la ciudad de Cervantes, con la compañía “The Actors’ Gang” que dirige desde hace más treinta años. A punto de estrenar una nueva serie de televisión con HBO. Músico, director, actor y gran activista político Robbins afirma que Hollywood solo le ofrece papeles que no le interesan, pero trabajo no le falta.

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Entrevista completa: http://goo.gl/IfYOat

Guerras de ayer y de hoy

Paradojas de la vida y de esta edición de Cannes. La película merecedora de la Palma de Oro fue la menos atendida por los medios en rueda de prensa. El día de la presentación de Dheepan, el festival había contraprogramado con un pase de prensa de la esperada, por controvertida, Love, de Gaspar Noé. La sala, habitualmente atestada, aparecía esquilmada por el reclamo de la película de erotismo en 3D que se proyectaba a esa hora en esa misma planta del Palais.

Dheepan no aparecía en las quinielas. Sonaban The Lobster, de Yorgos Lanthimos, The Assassin, de Hou Hsiao-hsien, Carol, de Todd Haynes, y Son of Saul, ópera prima de Laszlo Nemes, pero no esta fábula de redención y catarsis de un guerrero tamil refugiado en Francia. Su director, Jacques Audiard, que ya fue reconocido en 2009 con el Gran Premio del Jurado por Un profeta, escribió el guión hace cinco años. Le interesaba explorar la vida pasada de los trabajadores exiliados en Europa, “cómo vive la gente que nos vende rosas cuando estamos sentados en un café, de dónde proceden”.

La española Rossy de Palma, miembro del jurado presidido por los hermanos Coen, ahondó en la decisión de concederle el mayor premio de la muestra internacional: “Es cine real y nos sentimos profundamente afectados por lo que está sucediendo en el Mediterráneo”.

LOS TACONES DE LA DISCORDIA

La nota común al palmarés ha sido un reconocimiento a la calidad del cine francés, con galardones al mejor actor y a la mejor actriz, si bien en el apartado femenino fue ex aequo con Rooney Mara.

El veterano Vincent Lindon por su papel de un guardia de seguridad que ve cuestionados sus principios morales en La loi du marché, de Stéphane Brizé, se alzó con un merecido reconocimiento. Resultó cuestionable, en cambio, el premio a Emmanuelle Bercot, por Mon roi, de Maïwenn. Si Mara había de compartir el premio con otra compañera, esa debía haber sido su partenaire en el filme de Todd Haynes, Cate Blanchett, por cuanto el brillo de su actuación impecable se acentúa en las interacciones entre las dos protagonistas de este melodrama sobre un amor lésbico en la constreñida sociedad americana de los años cincuenta.

Rooney Mara no pudo asistir a la ceremonia. En su lugar acudió el director de esta adaptación de la novela de Patricia Highsmith El precio de la sal, que protagonizó, a su pesar, uno de los contratiempos más virales del festival. El día de su estreno, un grupo de mujeres fue expulsada de la alfombra roja por no calzar tacones.

El suceso, bautizado como heelgate, dio la vuelta al mundo, con desmentidos por parte de la organización y justificaciones en el excesivo celo del equipo de seguridad del festival. La mala pata, en sentido figurado y literal, es que el revuelo se desencadenó en una edición que, precisamente, pujaba por la igualdad de género en el cine, con la puesta en marcha de las primeras jornadas Women in Motion y la concesión, por primera vez en la historia del festival, del premio a toda una vida a una mujer, la directora Agnès Varda.

LUCHAS HISTÓRICAS Y COTIDIANAS

Si la Palma de Oro coronaba un trauma bélico del presente, el Gran Premio del Jurado y el Premio FIPRESCI hacían otro tanto con los del pasado. La angustiosa y lacerante Son of Saul relata las cuitas de un prisionero húngaro en el campo de concentración de Auschwitz integrado en una unidad Sonderkommando, que eran las encargadas de conducir a los judíos a las cámaras de gas y luego hacerse cargo de sus cuerpos y sus cenizas. Su director, Laszlo Nemes, debuta en el cine tras asistir durante dos años al reconocido realizador Béla Tarr.

Hou Hsiao-Hsien fue declarado el mejor director de esta edición por su lectura del wuxia en The Assassin. En su extensa trayectoria, que suma 21 títulos, el taiwanés no había afrontado nunca antes el género de las artes marciales. Y lo ha hecho con gusto estético y estático.

El Premio del Jurado recayó en el griego Yorgos Lanthimos, que tras Canino, premio Una cierta mirada en Cannes 2009, sigue demostrando la riqueza y surrealismo de su universo. The Lobster, su primer proyecto en inglés, es un relato distópico sobre un mundo futuro en el que los solteros son enviados a centros de rehabilitación donde si no encuentran una pareja en el plazo de 45 días son convertidos en animales salvajes.

Por último, el mexicano Michel Franco, tuvo el doble honor de ser laureado en el apartado de guión y por sus héroes, los hermanos Coen. Su segunda película, Chronic, cuenta con un reparto internacional liderado por Tim Roth para detallar lo que sucede puertas adentro cuando en un hogar irrumpe una enfermedad terminal. Y está contado con respeto y sin tapujos.

Begoña Donat. Cannes

 

La generación Wannabe se va de despedida

Estuvimos en la première de “Cómo sobrevivir a una despedida” que se presentó en los Cines Palafox, en Madrid. Esta alocada comedia femenina está protagonizada por Natalia de Molina, Úrsula Corberó, María Hervás, Celia Molina y Brays Efe. La directora Manuela Moreno se pone tras las cámaras en esta comedia generacional que sigue las aventuras y locuras de cinco amigas veinteañeras durante un viaje a Canarias en el que celebrarán por todo lo alto la despedida de soltera de la primera del grupo en casarse y descubrirán que su amistad está hecha a prueba de bombas. La película cuenta con el cameo de la “Spice Girl” Emma Bunton, las blogueras de moda Trendy Taste (Natalia Cabezas) y Atacadas (Gloria Morales) y el humorista Miki Nadal entre otros.

 

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© Jesús Zamora para COOL Press