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Guerras de ayer y de hoy

Paradojas de la vida y de esta edición de Cannes. La película merecedora de la Palma de Oro fue la menos atendida por los medios en rueda de prensa. El día de la presentación de Dheepan, el festival había contraprogramado con un pase de prensa de la esperada, por controvertida, Love, de Gaspar Noé. La sala, habitualmente atestada, aparecía esquilmada por el reclamo de la película de erotismo en 3D que se proyectaba a esa hora en esa misma planta del Palais.

Dheepan no aparecía en las quinielas. Sonaban The Lobster, de Yorgos Lanthimos, The Assassin, de Hou Hsiao-hsien, Carol, de Todd Haynes, y Son of Saul, ópera prima de Laszlo Nemes, pero no esta fábula de redención y catarsis de un guerrero tamil refugiado en Francia. Su director, Jacques Audiard, que ya fue reconocido en 2009 con el Gran Premio del Jurado por Un profeta, escribió el guión hace cinco años. Le interesaba explorar la vida pasada de los trabajadores exiliados en Europa, “cómo vive la gente que nos vende rosas cuando estamos sentados en un café, de dónde proceden”.

La española Rossy de Palma, miembro del jurado presidido por los hermanos Coen, ahondó en la decisión de concederle el mayor premio de la muestra internacional: “Es cine real y nos sentimos profundamente afectados por lo que está sucediendo en el Mediterráneo”.

LOS TACONES DE LA DISCORDIA

La nota común al palmarés ha sido un reconocimiento a la calidad del cine francés, con galardones al mejor actor y a la mejor actriz, si bien en el apartado femenino fue ex aequo con Rooney Mara.

El veterano Vincent Lindon por su papel de un guardia de seguridad que ve cuestionados sus principios morales en La loi du marché, de Stéphane Brizé, se alzó con un merecido reconocimiento. Resultó cuestionable, en cambio, el premio a Emmanuelle Bercot, por Mon roi, de Maïwenn. Si Mara había de compartir el premio con otra compañera, esa debía haber sido su partenaire en el filme de Todd Haynes, Cate Blanchett, por cuanto el brillo de su actuación impecable se acentúa en las interacciones entre las dos protagonistas de este melodrama sobre un amor lésbico en la constreñida sociedad americana de los años cincuenta.

Rooney Mara no pudo asistir a la ceremonia. En su lugar acudió el director de esta adaptación de la novela de Patricia Highsmith El precio de la sal, que protagonizó, a su pesar, uno de los contratiempos más virales del festival. El día de su estreno, un grupo de mujeres fue expulsada de la alfombra roja por no calzar tacones.

El suceso, bautizado como heelgate, dio la vuelta al mundo, con desmentidos por parte de la organización y justificaciones en el excesivo celo del equipo de seguridad del festival. La mala pata, en sentido figurado y literal, es que el revuelo se desencadenó en una edición que, precisamente, pujaba por la igualdad de género en el cine, con la puesta en marcha de las primeras jornadas Women in Motion y la concesión, por primera vez en la historia del festival, del premio a toda una vida a una mujer, la directora Agnès Varda.

LUCHAS HISTÓRICAS Y COTIDIANAS

Si la Palma de Oro coronaba un trauma bélico del presente, el Gran Premio del Jurado y el Premio FIPRESCI hacían otro tanto con los del pasado. La angustiosa y lacerante Son of Saul relata las cuitas de un prisionero húngaro en el campo de concentración de Auschwitz integrado en una unidad Sonderkommando, que eran las encargadas de conducir a los judíos a las cámaras de gas y luego hacerse cargo de sus cuerpos y sus cenizas. Su director, Laszlo Nemes, debuta en el cine tras asistir durante dos años al reconocido realizador Béla Tarr.

Hou Hsiao-Hsien fue declarado el mejor director de esta edición por su lectura del wuxia en The Assassin. En su extensa trayectoria, que suma 21 títulos, el taiwanés no había afrontado nunca antes el género de las artes marciales. Y lo ha hecho con gusto estético y estático.

El Premio del Jurado recayó en el griego Yorgos Lanthimos, que tras Canino, premio Una cierta mirada en Cannes 2009, sigue demostrando la riqueza y surrealismo de su universo. The Lobster, su primer proyecto en inglés, es un relato distópico sobre un mundo futuro en el que los solteros son enviados a centros de rehabilitación donde si no encuentran una pareja en el plazo de 45 días son convertidos en animales salvajes.

Por último, el mexicano Michel Franco, tuvo el doble honor de ser laureado en el apartado de guión y por sus héroes, los hermanos Coen. Su segunda película, Chronic, cuenta con un reparto internacional liderado por Tim Roth para detallar lo que sucede puertas adentro cuando en un hogar irrumpe una enfermedad terminal. Y está contado con respeto y sin tapujos.

Begoña Donat. Cannes