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El cine asiático se concentra y proyecta al mundo desde Macao

El director indio Shekhar Kapur se enorgullece del vigor que ha adquirido el cine asiático en los últimos tiempos. En su opinión, el audiovisual facturado en el continente tiene una narrativa única, donde las tramas adquieren una trascendencia épica y se plantean más preguntas que respuestas. De ahí que, como ha compartido en rueda de prensa esta mañana, haya aceptado presidir el jurado de la primera edición de un festival que pretende ser plataforma del talento oriental, el IFFAM de Macao.

La nueva muestra internacional está programada entre el 8 y el 13 de diciembre y consta de una sección competitiva en la que participan 12 películas procedentes de Japón, Francia, Argentina, México, Brasil, China, India, Reino Unido, Rusia y Portugal.

La película inaugural es la ópera prima del coreógrafo francés Angelin Preljocaj, Polina. Basada en la novela gráfica homónima de Bastien Vivès, relata la evolución personal de una bailarina del Bolshoi hacia la danza contemporánea. El drama supone también el debut como actriz de la bailarina rusa del Mariinsky de San Petersburgo Anastasia Shevtsova, y reserva un papel secundario a Juliette Binoche, que ya hizo sus pinitos en el baile con el coreógrafo inglés Akram Khan.

Tigres, dragones

El festival pidió permiso a Ang Lee para utilizar el título de la película con la que en 2000 alcanzó reputación internacional, Tigre y dragón, para bautizar dos secciones paralelas. Hidden Dragons reúne una selección de las últimas tendencias en el cine de género asiático, mientras que Crouching Tigers es un laboratorio en el que 12 selectos cineastas podrán presentar sus nuevos proyectos a potenciales productores y distribuidores.

En total se han programado nueve dragones, entre los que destaca el thriller Toro, del catalán Kike Maíllo, que se codea con títulos que pronto asomarán a nuestra cartelera, como la cinta de zombies The Girl with All The Gifts, protagonizada por Glenn Close y Gemma Arterton, y cuyo estreno en España está previsto el 27 de enero.

Por su parte, entre los tigres convocados destacan el danés Nicolas Winding Refn, que presentará su nueva propuesta, un thriller de espías ambientado en Tokio que ha declarado estará influido por la literatura de Ian Fleming y William S. Burroughs, y el español Raúl Cerezo, que intentará poner en pie su ópera prima, Los ancianos.

Picas españolas

Otra presencia patria es la de Un monstruo viene a verme, el emocionante relato que J. A. Bayona ha urdido a partir del material literario de Patrick Ness, la voz de Liam Neeson y las interpretaciones de Felicity Jones y Sigourney Weaver, y que se ha programado en una sesión especial el sábado, 10 de diciembre.

La película que completa la embajada audiovisual de nuestro país en Macao es la coproducción junto a Italia El bueno, el feo y el malo (Sergio Leone, 1966), elección realizada por el director de culto hongkonés Johnnie To en el marco de la sección Crossfires, que engloba 12 clásicos elegidos por los más relevantes directores del Asia oriental, John Woo, Tsui Hark, Ann Hui, Sono Sion, Kiyoshi Kurosawa, Park Chan Wook, Choi Dong Hoon y Lu Chuan.

Palabras mayores

La terna de películas programadas se completa con la sección Best of Fest Panorama, que como su nombre indica, es un surtido de lo mejorcito exhibido en festivales de todo el mundo. Ahí estará el chileno Pablo Larraín por partida doble, con Neruda y Jackie, por la que Noah Oppenheim ganó el premio al mejor guión en la Mostra de Venecia; Personal Shopper, que le supuso el galardón al mejor director en el pasado Cannes al francés Olivier Assayas; la aclamada comedia alemana Toni Erdmann, de Maren Ade; o las gemas de Sundance Indignation, basada en el último libro de Philip Roth, y Manchester by the Sea, que le augura la nominación al Oscar a mejor actor a un trágico y contenido Casey Affleck.

En las actividades paralelas se han convocado dos master class. La primera será impartida por el productor italiano Gianni Nunnari, responsable de Se7en (David Fincher, 1995), las dos entregas de 300 y tres títulos de Martin Scorsese, The Departed, Shutter Island y la inminente Silencio, que llegará a nuestras pantallas el 6 de enero.

La segunda desvelará los entresijos del trabajo del prolífico director, actor, guionista y productor estadounidense Tom McCarthy, quien tras alzarse con los premios a mejor película y guión en los últimos Oscar por Spotlight, está produciendo y dirigiendo la serie de Netlix 13 Reasons Why, cuyo estreno está previsto nuestro país en marzo.

Por último, y también con fecha cerrada en España, el festival concede el premio Asian Blockbuster of the Year al último fenómeno asiático, Train to Busan, la película coreana que ha arrasado este año con una taquilla de más de 80 millones de dólares sólo en su país de origen.

El filme de zombies supone el debut en el cine de acción real del director de animación Yeong Sang-ho y sus derechos ya han sido adquiridos por la francesa Gaumont para un remake en inglés.

Queda confirmado que, antes de dimitir abruptamente de su cargo como director artístico del IFFAM en noviembre pasado, Marco Mueller dejó hechos los deberes.

Begoña Donat. Macao.

 

Guerras de ayer y de hoy

Paradojas de la vida y de esta edición de Cannes. La película merecedora de la Palma de Oro fue la menos atendida por los medios en rueda de prensa. El día de la presentación de Dheepan, el festival había contraprogramado con un pase de prensa de la esperada, por controvertida, Love, de Gaspar Noé. La sala, habitualmente atestada, aparecía esquilmada por el reclamo de la película de erotismo en 3D que se proyectaba a esa hora en esa misma planta del Palais.

Dheepan no aparecía en las quinielas. Sonaban The Lobster, de Yorgos Lanthimos, The Assassin, de Hou Hsiao-hsien, Carol, de Todd Haynes, y Son of Saul, ópera prima de Laszlo Nemes, pero no esta fábula de redención y catarsis de un guerrero tamil refugiado en Francia. Su director, Jacques Audiard, que ya fue reconocido en 2009 con el Gran Premio del Jurado por Un profeta, escribió el guión hace cinco años. Le interesaba explorar la vida pasada de los trabajadores exiliados en Europa, “cómo vive la gente que nos vende rosas cuando estamos sentados en un café, de dónde proceden”.

La española Rossy de Palma, miembro del jurado presidido por los hermanos Coen, ahondó en la decisión de concederle el mayor premio de la muestra internacional: “Es cine real y nos sentimos profundamente afectados por lo que está sucediendo en el Mediterráneo”.

LOS TACONES DE LA DISCORDIA

La nota común al palmarés ha sido un reconocimiento a la calidad del cine francés, con galardones al mejor actor y a la mejor actriz, si bien en el apartado femenino fue ex aequo con Rooney Mara.

El veterano Vincent Lindon por su papel de un guardia de seguridad que ve cuestionados sus principios morales en La loi du marché, de Stéphane Brizé, se alzó con un merecido reconocimiento. Resultó cuestionable, en cambio, el premio a Emmanuelle Bercot, por Mon roi, de Maïwenn. Si Mara había de compartir el premio con otra compañera, esa debía haber sido su partenaire en el filme de Todd Haynes, Cate Blanchett, por cuanto el brillo de su actuación impecable se acentúa en las interacciones entre las dos protagonistas de este melodrama sobre un amor lésbico en la constreñida sociedad americana de los años cincuenta.

Rooney Mara no pudo asistir a la ceremonia. En su lugar acudió el director de esta adaptación de la novela de Patricia Highsmith El precio de la sal, que protagonizó, a su pesar, uno de los contratiempos más virales del festival. El día de su estreno, un grupo de mujeres fue expulsada de la alfombra roja por no calzar tacones.

El suceso, bautizado como heelgate, dio la vuelta al mundo, con desmentidos por parte de la organización y justificaciones en el excesivo celo del equipo de seguridad del festival. La mala pata, en sentido figurado y literal, es que el revuelo se desencadenó en una edición que, precisamente, pujaba por la igualdad de género en el cine, con la puesta en marcha de las primeras jornadas Women in Motion y la concesión, por primera vez en la historia del festival, del premio a toda una vida a una mujer, la directora Agnès Varda.

LUCHAS HISTÓRICAS Y COTIDIANAS

Si la Palma de Oro coronaba un trauma bélico del presente, el Gran Premio del Jurado y el Premio FIPRESCI hacían otro tanto con los del pasado. La angustiosa y lacerante Son of Saul relata las cuitas de un prisionero húngaro en el campo de concentración de Auschwitz integrado en una unidad Sonderkommando, que eran las encargadas de conducir a los judíos a las cámaras de gas y luego hacerse cargo de sus cuerpos y sus cenizas. Su director, Laszlo Nemes, debuta en el cine tras asistir durante dos años al reconocido realizador Béla Tarr.

Hou Hsiao-Hsien fue declarado el mejor director de esta edición por su lectura del wuxia en The Assassin. En su extensa trayectoria, que suma 21 títulos, el taiwanés no había afrontado nunca antes el género de las artes marciales. Y lo ha hecho con gusto estético y estático.

El Premio del Jurado recayó en el griego Yorgos Lanthimos, que tras Canino, premio Una cierta mirada en Cannes 2009, sigue demostrando la riqueza y surrealismo de su universo. The Lobster, su primer proyecto en inglés, es un relato distópico sobre un mundo futuro en el que los solteros son enviados a centros de rehabilitación donde si no encuentran una pareja en el plazo de 45 días son convertidos en animales salvajes.

Por último, el mexicano Michel Franco, tuvo el doble honor de ser laureado en el apartado de guión y por sus héroes, los hermanos Coen. Su segunda película, Chronic, cuenta con un reparto internacional liderado por Tim Roth para detallar lo que sucede puertas adentro cuando en un hogar irrumpe una enfermedad terminal. Y está contado con respeto y sin tapujos.

Begoña Donat. Cannes