El hombre más malo del mundo toma la pequeña pantalla · Coolmedialab

Descripción

Hugh Laurie vuelve a la televisión con El infiltrado, una adaptación de un libro de John Le Carré

El primer amago corrió a cargo de Paramount, que puso a los mandos de una hipotética película a Sidney Pollack; el segundo, a través de la productora de Brad Pitt, Plan B. Pero la vencida no ha sido hasta el tercer tanteo, y al cambiar el formato de la gran a la pequeña pantalla. Por fin se ha adaptado la primera novela de John le Carré alejada de la Guerra Fría que ha sido desde siempre su terreno de juego, The Night Manager.

“Los anteriores intentos no cuajaron por el formato, ya que resulta muy difícil adaptar una novela de tamaña complejidad a una película de ficción. Optar por una serie de televisión de seis horas resuelve los problemas”, justificaba en la Berlinale la directora de la propuesta catódica que se estrena esta noche en la cadena AMC, la danesa Susanne Bier, ganadora del Oscar a la mejor película de habla no inglesa en 2010 por En un mundo mejor.

La trama recrea cómo un antiguo soldado que ha trocado la armada por el trabajo en un hotel, se infiltra en la banda criminal de un traficante de armas. El papel del villano, al que en la serie se refieren como “el hombre más malo del mundo”, supone la vuelta a la televisión de Hugh Laurie tras su excelso doctor House, y el personaje del espía es interpretado por Tom Hiddleston, quien le aporta exquisitez británica.

“Los espías son fascinantes, porque han tomado la decisión de vivir fuera de las convenciones de la vida normal. Sus amistades son complejas, viven en cierta soledad y han asumido un compromiso porque aspiran a proteger un ideal de libertad o democracia. En definitiva, lo que nos atrae hacia ellos es el coraje de esa determinación, porque no muchos de nosotros seríamos capaces vivir detrás de la cortina, por debajo de la superficie”, justifica Hiddleston.

La novela original se publicó en 1993 y los malos no eran señores de la guerra, sino capos colombianos de la droga. El paso del tiempo ha requerido de una actualización de los conflictos contemporáneos y un desplazamiento geográfico, con lo que la acción en el país sudamericano se ha intercambiado por la Primavera Árabe en Egipto.

También se ha variado el género del jefe de la agencia de inteligencia, que ahora no sólo es una mujer, sino que, además, está embarazada. Olivia Colman aportó su verdadero estado de buena esperanza al papel, lo que le dio una pátina de moral a su personaje.

“Fue interesante plantear ese cambio, porque Roper (el personaje que interpreta Laurie) y mi agente se hallan en extremos opuestos, no creen en las mismas cosas ni les rigen los mismos valores”, aplaude la actriz, conocida del gran público por interpretar a la hija de Margaret Thatcher en La dama de hierro (Phyllida Lloyd, 2011).

Para la inglesa es la primera ocasión en que participa en una película de espionaje, pero no así para sus compañeros de reparto Elizabeth Debicki y Tom Hollander. La actriz australiana estrenó el pasado año Operación U.N.C.L.E. (Guy Ritchie, 2015), donde interpretaba a la sofisticada y sociópata líder de una organización criminal, y el británico protagonizó la serie de la BBC Espías de Cambridge, en 2003, en la que daba vida a Guy Burgess, un doble agente que en la vida real entregó secretos a los soviéticos durante la Guerra Fría.

Durante la presentación de la serie en el Festival de Berlín, el veterano intérprete nos dio un consejo para dar vida a un espía con credibilidad. “Tienes que pensar que estás mirándote en el espejo y decirte: “Soy hermoso y tengo un secreto”. En cierto modo, soy bello implica que no tienes nada que temer de la cámara cuando te apunta, y tengo un secreto se traduce como que no lo expresas todo, y la cámara disfruta de ese algo que ocultas”.

Todo el elenco destacó la cualidad atemporal de la obra de le Carré, que permite trastoques en la ambientación y en los personajes sin que el espíritu de la novela se malogre. El autor de El jardinero fiel, El espía que surgió del frío y El topo es un as en su terreno de juego, pues brinda personajes de hondo calado emocional, dilemas morales y enigmas.

También coincidieron en la necesidad de traer a la pequeña pantalla un relato que subraya los tiempos difíciles que vivimos, las amenazas contra nuestra seguridad, lo difusos que son los peligros que nos acechan y las guerras espoleadas por la codicia de la industria armamentística.

“Hay gente sin escrúpulos que está forrándose a costa del sufrimiento de millones de personas y desafortunadamente pienso que va a proseguir por mucho tiempo. Esta serie nos hace ver un elemento de la naturaleza humana que resulta descorazonador: la atracción que nos produce el glamour, los yates, las mansiones, sin reparar en el origen de ese lujo”, reprocha Olivia Colman.

Begoña Donat. Berlinale 2016.

Cool Media P.A

 

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