Hugh Laurie vuelve a la televisión · Coolmedialab

Descripción

Después del éxito arrollador de House, a Hugh Laurie (Oxford, 1959) se le ha hecho cuesta arriba volver al formato televisivo. La serie que le ha devuelto a la pequeña pantalla es El infiltrado, que el próximo 24 de febrero estrena AMC en nuestro país. El nuevo proyecto del inglés está basado en una novela de John Le Carré ambientada tras la Guerra Fría, en la que el maestro de la novela de espionaje le toma el pulso a los tiempos contemporáneos. Su protagonista es un traficante de armas millonario, un villano que es definido como el peor hombre del mundo. Paradojas catódicas, de doctor obsesionado con curar a sus pacientes a responsable de la muerte de vidas de millones de personas. Sólo un contraste así podía desencasillar a Laurie.

– ¿Qué es lo que da a las novelas de Le Carré una cualidad atemporal?

– Hay algo tremendamente romántico en sus libros. Seguramente odiaría escuchar esto, porque es un escritor duro, racional y brutalmente honesto, pero sus historias hablan de sacrificio, de búsqueda y de gente solitaria y desencantada buscando una razón para seguir adelante. He amado sus historias desde que empecé a leerlas.

– ¿Cuál de sus novelas es tu favorita?

El espía que surgió del frío me parece la historia de espías perfecta. A partir de leerla me aficioné a todos los escritos de Le Carré. Y ha seguido regalándonos estos relatos bellos y épicos sobre pérdida, amor y aventura.

¿Cómo has abordado un personaje que es descrito como el peor hombre del mundo y al mismo tiempo como un ser fascinante?

– Teniendo en mente que el diablo es encantador. Y ha de serlo para seducirnos. El diablo es libre como nunca nosotros lo seremos, en el sentido de que las normas y las reglas nunca le serán aplicadas. Puede salirse de la línea y vivir fuera del mundo normal. Hay algo glamuroso en él y seductor. Pero es un hombre terrible, que provoca sufrimiento, y en cuyas consecuencias ni repara. Eso resulta embriagador.

– He leído que quisiste conocer a traficantes de armas como tu personaje, ¿qué te lo impidió?

– Es muy difícil conocer a alguien y decirle: “Voy a interpretar al peor hombre del mundo y quiero inspirarme en ti”. No suena demasiado bien (risas). Al final no lo logré, pero me hubiera gustado conocer las caras de esta vasta industria, que no sólo genera enormes sumas de dinero a los traficantes, sino también en una vasta escala económica.

– ¿Te ha dado una nueva perspectiva del problema?

– Sí, supongo. Todos vamos a ser testigos de las consecuencias del tráfico de armas vamos a tener que afrontar inmediatamente el problema. La guerra de Siria está siendo avivada por el tráfico de armas y las luchas de poder en esa parte del mundo. No obstante, son problemas eternos. No creo que interpretar este papel haya cambiado mi percepción del problema. Ya sabía que existía. Está en la prensa diaria.

– George Clooney ha aprovechado su presencia en Berlín estos días para abordar con Angela Merkel la crisis de los refugiados sirios. ¿Qué opinas sobre este tipo de iniciativas?

– No veo el problema político. Es una crisis humanitaria. La situación de los refugiados sirios es sobre todo un problema de organización logística más que de tipo político o ético. Angela Merkel está obviamente pagando un precio por su decisión, sin sorpresas, porque nadie esperaba que fuera a ser fácil ni que todo el mundo estuviera de acuerdo con ella. Los países se han quedado conmovidos e impresionados por la respuesta alemana, y ahora han de sopesar qué han hecho y qué harán en el futuro. Está claro que no procederán de idéntica manera y rapidez, porque cada país se halla en una situación distinta.

– Está claro que el doctor House fue un gran éxito en tu carrera, pero, ¿lo consideras también una suerte de maldición por haberte encasillado?

– No lo siento así. Hay otros actores a los que encasillan y no les gusta la caja en la que les meten, por ejemplo, un hombre que haya tenido que anunciar un medicamento contra el estreñimiento. Pero en mi caso interpreté a un personaje al que adoro y admiro, al que hallo incansablemente divertido e interesante, así que si la gente me conecta con esa experiencia, qué puedo decir más que que fue un honor interpretar al doctor House.

– ¿De qué manera te ha ayudado afrontar el éxito el hecho de que te llegara a una edad madura y con una carrera consistente?

–  Fue una ventaja que no tuviera 23 años. Me hace pensar en los chicos que tienen un gran éxito en la industria musical y pasan de cero a 100 en un mes. De repente tienen atención, expectaciones y dinero y se vuelven locos. Así que seis meses después roban un coche o les arrestan. En mi caso, he tenido la suerte de que cuando me llegó la fama, quizás yo era demasiado mayor y lento para correr ese riesgo.

– Acabas de rodar una serie para Hulu sobre un psiquiatra, Chance, ¿te resististe a interpretarla por las posibles comparaciones con el doctor House?

– Sólo dos minutos. Leí las dos primeras páginas y vi que no había conexiones posibles. No es el mismo tipo de profesional médico. Y la atmósfera de la serie es totalmente diferente. Es sobre identidad, conciencia, obsesión y todo lo que hay en este kilo y medio de masa en nuestras cabezas que llamamos cerebro. Lo que hay dentro nos convierte en lo que somos y sabemos muy poco de sus mecanismos.

– Además de la interpretación, lideras un quinteto de jazz. ¿Cómo mantienes el equilibrio entre la música y la interpretación?

– No hay plan, no decido pasar un mes con uno y con otro. Tuve la suerte de que cuando terminó House salí de gira con un disco casi inmediatamente, así que no tuve tiempo de quedarme en casa lamentándome porque la serie hubiera terminado.

Begoña Donat. Berlinale 2016. Cool Media P.A.

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