María Valverde conquista Berlín   · Coolmedialab

Descripción

Hoy se encuentran entre los actores más cotizados de Hollywood, pero cuando la plataforma europea Shooting Stars los eligió para formar parte de su selección anual en el Festival de Berlín, Rachel Weisz, Daniel Craig, Alicia Vikander y Daniel Brühl, eran jóvenes promesas del cine. En esta edición de la Berlinale, entre los 10 elegidos se encuentra María Valverde. Y el jurado no anda muy desencaminado, porque a la intérprete española se le acumulan los estrenos. A la española Gernika, de Koldo Serra, sobre dos periodistas durante el bombardeo en 1937 de la localidad vasca, se le suman tres producciones internacionales. La carga, del mexicano Alan Jonsson, ambientada en el siglo XVI en el Nuevo Mundo, y la historia de amor entre un musulmán de Azerbaiyán y una cristiana de Georgia en Ali and Nino, del director del documental Amy, sobre Amy Winehouse, Asif Kapadia.

– ¿No te chocó ser seleccionada como nuevo rostro del cine europeo con una carrera internacional en la que ya has sido dirigida por realizadores de la talla de Ridley Scott y Michael Radford?

– Es la tercera vez que España me nomina, así que es un lujazo que me haya elegido el jurado. Participar en esta iniciativa me encanta, porque es como de repente volver atrás.

– ¿De qué manera te está nutriendo esta experiencia?

– Es como un campamento de verano. Pasamos todo el tiempo juntos y nos alojamos en el mismo hotel. Cuando empiezas a ser actor de muy jovencito siempre compartes experiencias con gente más mayor. He ido creciendo haciendo películas, así que poder compartir con gente de tu misma edad resulta muy necesario. 

– ¿Hacéis terapia de grupo?

– (Risas) En los coches, cuando vamos de camino a nuestras citas promocionales.

– ¿Qué es lo que más te fastidia de esta dinámica de promoción?

– Los tacones. No hay nada que me moleste más. Sé que debería llevarlos, y me encantan, pero son tan incómodos… Lo siento por los diseñadores, pero necesito pisar bien. Lo demás me divierte, forma parte del trabajo, y realizar entrevistas te ayuda a conocerte mejor. Tienes la oportunidad de salirte y verte desde fuera.

– ¿Te reconoces en las entrevistas que te hacen?

– A veces sí, a veces no. Depende del periodista, de cómo te ha visto. Hay entrevistas que realzan y otras que hunden a la persona. Pero no pasa nada, es respetable. Y puedes no gustarle a alguien.

– ¿Por qué has elegido Londres como tu ciudad actual de residencia?

– Porque me siento de vacaciones y me siento libre, y estar fuera de mi área de confort es el mayor regalo. Mi vida es muy solitaria en Londres, no tengo familia ni muchos amigos pero es enriquecedora por la cultura. Visito muchos museos y conciertos.

– ¿A qué se debió la decisión de mudarte?

– Estoy cerca de los 30 y necesitaba vivir experiencias nuevas. Laboralmente estoy mejorando muchísimo mi inglés.

– Y la distancia hoy día no es nada.

– De hecho, tardo menos en ir de Londres a Madrid que de Madrid a Barcelona.

– He leído que una de tus aficiones es modelar arcilla. ¿Qué te aporta este trabajo manual?

– Con mi madre siempre hacía manualidades al terminar los deberes. Nunca he hecho torno y me apetece. De hecho, quería tomarme un descanso este año y apuntarme a un curso de alfarería, pero voy a rodar una película.

– ¿Qué proyecto es?

Es una peli francesa con Mélanie Laurent, para la que estoy aprendiendo francés. Me está costando mucho. Estoy un poco atemorizada, pero  estoy emocionada, hacía tiempo que no tenía un personaje tan bonito.

–  ¿Qué echas de menos de tu vida en España?

– Mi familia. Nada más. Porque lo es todo. En mi familia estamos muy unidos, tíos, primos… somos una piña. Si pudiera cogerles a todos y llevármelos donde estuviera, sería el paraíso.

– Alicia Vikander me contó que para sentirse cerca de su familia cena con su familia por Skype.

– Yo desayuno. Cuando estás fuera te hace sentir que no estás sola. Y durante los cumpleaños me ponen el iPad para que esté presente. Es muy necesario estar conectado con tus raíces, porque la actuación es una profesión muy solitaria.

– El hecho de que seas española no te está encasillando. De hecho, acabas de rodar una película en la que interpretas a una mujer de Georgia, Ali and Nino.

– Supongo que es por mi nariz, que me da un look diferente, pero es cierto, no tengo cara de latina. De todas formas estar encasillada es algo muy relativo ahora. Hace unos años sí, pero ahora mismo no pasa nada. En EE.UU. hay latinos que trabajan un montón y en papeles de todo tipo.

– ¿Crees que tienes cara de antigua?

– Sí y tengo ganas de hacer una película contemporánea. Una vez tuve una figurinista muy rigurosa, que me hacía llevar el corsé muy apretado. Le pedí que me lo soltara un poco porque tenía que correr y no iba a poder respirar, porque me mareaba. Accedió, pero me deseó muchas películas de época en las que tuviera que llevar corsé, para que me acordase de ella. Y desde entonces no he parado de rodar películas con corsé.

– ¿Te lo siguen aflojando?

– No, me he acostumbrado. Creo que el cuerpo se me ha ido ajustando. Las vísceras se me han ido recolocando.

– ¿Cuando rodaste La flaqueza del bolchevique ya tenías claro que querías ser actriz?

– Tenía 15 años, fue todo un boom y vino todo muy deprisa. Fui consciente de que quería que esta fuera mi profesión cuando rodé Melissa P (Luca Guadagnino, 2006) a los 18 años.

– ¿Tienes plan B?

– Con forma, no, pero tengo muchos planes, porque esto no depende de ti, de lo buena o mala que seas. Da igual lo que estudies, cuánto te prepares, todo pasa por saber aprovechar oportunidades y estar donde tienes que estar. A veces es el destino y currártelo. Es muy delicado, estás todo el rato en la cuerda floja. Pero si te caes, te vuelves a levantar y sigues otro camino.

– Hablando de cuerda floja, en tu próxima película, The Limehouse Golem, interpretas a una trapecista. ¿Qué retos te ha supuesto la vida en el circo?

– Es una película de 1800, victoriana, en la que vuelvo a llevar corsé, pero esta vez sobre un trapecio. Es mi primer personaje de mala. Es una femme fatale. Ha sido muy interesante descubrir a la María sexy. Me ha encantado no juzgarme. Como siempre me dan papeles de la chica de la que te enamoras, me apetecía ser lo opuesto, la chica que te cae mal.

– De todas formas, has confesado que te gustan mucho las comedias románticas.

– Es el cine que me gusta ver.  Me encanta repetir películas, algunas me las sé de memoria, y verlas con mis amigas. Mis favoritas son Grease (Randal Kleiser, 1978), La cosas más dulce (Roger Kumble, 2002), Tú la letra y yo la música (Marc Lawrence, 2007)…

– ¿Qué haces entre toma y toma?

– Leo, escucho música o me relaciono con la gente. A veces debería tomármelo más en serio y estar más concentrada, pero son tantas horas que me agoto.

– ¿Y luego cómo vuelves a concentrarte en el rol?

– Suelo recurrir a la música. Cada personaje tiene la suya propia, le hago una banda sonora. Para The Limehouse Golem, por ejemplo, empecé a escuchar mucha música clásica y me hice un popurrí.

– Te vi en la obra de teatro Llueve en Barcelona y me impresionó tu valentía al representar a un personaje tan vulnerable. ¿Tienes pensado repetir en el teatro?

– Era una obra muy complicada, estaba muy expuesta físicamente y el personaje no era fácil. Me atrae mucho el teatro, pero me da mucho respeto. Me gustaría trabajar con alguien que me abriera en canal. El teatro ha de ser muy animal, tiene que arrancarte la piel. El teatro es el contacto más puro, es como el sexo, algo muy animal.

– ¿Cómo te preparas para esa vulnerabilidad?

– En la vida se pasa tan mal que hay que darle la vuelta a las experiencias y aprender de ellas, porque te hacen ver otras capacidades que tienes y te haces más fuerte. Para mí actuar ha de ser eso.

– ¿Por qué te impones esos retos?

– Es que me aburro muy fácilmente, por eso me mudo mucho, por eso, cuando era pequeña, le pedía continuamente a mi madre que me cambiara de colegio… Necesito estar viajando, conocer gente. Soy muy nerviosa y estoy hambrienta de cosas nuevas.

– ¿Cómo es posible que sigas en el cine con lo aburridos que son los rodajes?

– Son aburridísimos, sí. Siempre digo: “Esta es mi última película”.

– ¿Y qué te hace volver?

– Que me ilusiono. Me enamoro muy fácilmente. Soy una romántica.

Begoña Donat/ Cool Media P.A.

 

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